1
Revista Científica Multidisciplinar
https://revistasaga.org/
e-ISSN
3073-1151
Enero-Marzo
, 2026
Vol.
3
, Núm.
1
,
1-16
https://doi.org/10.63415/saga.v3i1.320
Artículo de Investigación Original
.
Exposición a contenido de ejercicio en redes sociales y su asociación con
la actividad física y experiencias de dolor o lesión en adultos jóvenes:
estudio transversal
Exposure to Exercise-Related Content on Social Media and Its Association with
Physical Activity and Experiences of Pain or Injury in Young Adults: A Cross-
Sectional Study
Exposição a Conteúdo de Exercícios em Redes Sociais e sua Associação com a
Atividade Física e Experiências de Dor ou Lesão em Adultos Jovens: Estudo
Transversal
Galia Lara-Sotelo
1
, Cristian Rojas-Rojas
1
,
Alan Jhair Rincón-Medina
1
, Suriel Efraín García-Coronel
1
,
Aldair Barush Cortés-Sánchez
1
, Felix Emmanuel Rosas-Contreras
1
1
Universidad del Valle de México, México
Recibido
: 2025-11-05 /
Aceptado
: 2025-12-20 /
Publicado
: 2026-01-03
RESUMEN
Introducción
. Las redes sociales se han convertido en una fuente central de rutinas y recomendaciones de ejercicio para
adultos jóvenes; sin embargo, su influencia sobre la actividad física y el riesgo de lesión sigue poco descrita en contextos
latinoamericanos.
Objetivo
. Analizar la asociación entre la exposición a contenido de ejercicio en redes sociales, los
patrones de actividad física y las experiencias autodeclaradas de dolor o lesión musculoesquelética en adultos jóvenes.
Métodos
. Estudio transversal
analítico con muestreo no probabilístico por conveniencia. Se incluyeron 125 adultos (≥18
años) residentes en México y usuarios activos de redes sociales. Se aplicó un cuestionario digital que evaluó variables
sociodemográficas, composición corporal, conducta de actividad física, exposición a contenido fitness, percepciones
(escala Likert) y dolor/lesión atribuibles a la imitación de ejercicios. El análisis se realizó en Python 3.11 mediante
estadística descriptiva y pruebas χ², t de Student/Welch y U de M
ann
–
Whitney (p < 0.05).
Resultados
. El 67.2 % se
clasificó como activo; el IMC promedio fue de 27.18 ± 5.41 kg/m², con 58.4 % en sobrepeso/obesidad. El 88.8 %
consumía contenido fitness; 53.6 % reportó <30 min/día y 46.4 % ≥30 min/día. El
73.6 % indicó mayor motivación, 68.6
% aprendió técnica mediante videos y 79.2 % percibió riesgo en retos virales. La imitación fue frecuente (56.8 %), pero
solo 16.0 % reportó dolor y 4.0 % una lesión atribuible al contenido digital. La única asociación significativa fue entre
exposición ≥30 min/día y condición activa (p = 0.021).
Conclusiones
. Las redes sociales parecen funcionar como
facilitadores de actividad física más que como determinantes directos de lesión, aunque la calidad del contenido es
heterogénea. Se requieren estudios longitudinales y estrategias de alfabetización digital para mejorar la seguridad
musculoesquelética.
Palabras clave:
redes sociales; actividad física; lesiones musculoesqueléticas; ejercicio autodirigido; alfabetización
digital
ABSTRACT
Introduction
. Social media has become a central source of exercise routines and recommendations for young adults;
however, its influence on physical activity and injury risk remains poorly described in Latin American contexts.
Objective
. To analyze the association between exposure to exercise-related content on social media, physical activity
patterns, and self-reported experiences of musculoskeletal pain or injury among young adults.
Methods
. Analytical cross-
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2
sectional study with non-probabilistic convenie
nce sampling. A total of 125 adults (≥18 years) residing in Mexico and
active social media users were included. A digital questionnaire assessed sociodemographic variables, body composition,
physical activity behavior, exposure to fitness content, perceptions (Likert scale), and pain/injury attributable to imitating
exercises. Data were analyzed in Python 3.11 using descriptive statistics and χ² tests, Student’s/Welch’s t
-tests, and Mann
–
Whitney U tests (p < 0.05).
Results
. A total of 67.2% were classified as physically active; mean BMI was 27.18 ± 5.41
kg/m², with 58.4% in overweight/obesity categories. Fitness content was consumed by 88.8% of participants; 53.6%
reported <30 min/day and 46.4% ≥30 min/day. Increased motivation was reported by 73.6%, 68.6% l
earned technique
through videos, and 79.2% perceived risk in viral challenges. Imitation of exercises was frequent (56.8%), but only 16.0%
reported pain and 4.0% reported an injury attributable to digital content. The only significant association was between
≥30 min/day of exposure and being physically active (p = 0.021).
Conclusions
. Social media appears to function as a
facilitator of physical activity rather than a direct determinant of injury, although content quality is heterogeneous.
Longitudinal studies and digital literacy strategies are required to improve musculoskeletal safety.
keywords
: social media; physical activity; musculoskeletal injuries; self-directed exercise; digital literacy
RESUMO
Introdução
. As redes sociais tornaram-se uma fonte central de rotinas e recomendações de exercício para adultos jovens;
entretanto, sua influência sobre a atividade física e o risco de lesões permanece pouco descrita em contextos latino-
americanos.
Objetivo
. Analisar a associação entre a exposição a conteúdos de exercício nas redes sociais, os padrões de
atividade física e as experiências autorreferidas de dor ou lesão musculoesquelética em adultos jovens.
Métodos
. Estudo
transversal analítico com amostragem não prob
abilística por conveniência. Foram incluídos 125 adultos (≥18 anos),
residentes no México e usuários ativos de redes sociais. Aplicou-se um questionário digital que avaliou variáveis
sociodemográficas, composição corporal, comportamento de atividade física, exposição a conteúdo fitness, percepções
(escala Likert) e dor/lesão atribuíveis à imitação de exercícios. A análise foi realizada no Python 3.11 utilizando estatística
descritiva e testes χ², t de Student/Welch e U de Mann–
Whitney (p < 0,05).
Resultados
. Um total de 67,2% foram
classificados como ativos; o IMC médio foi de 27,18 ± 5,41 kg/m², com 58,4% em sobrepeso/obesidade. O consumo de
conteúdo fitness ocorreu em 88,8%; 53,6% relataram <30 min/dia e 46,4% ≥30 min/dia. A motivação aumentada foi
relatada por 73,6%, 68,6% aprenderam técnica por meio de vídeos e 79,2% perceberam risco em desafios virais. A
imitação de exercícios foi frequente (56,8%), mas apenas 16,0% relataram dor e 4,0% uma lesão atribuível ao conteúdo
digital. A única associação signifi
cativa foi entre exposição ≥30 min/dia e condição ativa (p = 0,021).
Conclusões
. As
redes sociais parecem atuar como facilitadoras da atividade física, mais do que como determinantes diretas de lesões,
embora a qualidade do conteúdo seja heterogênea. São necessários estudos longitudinais e estratégias de alfabetização
digital para melhorar a segurança musculoesquelética.
palavras-chave
: redes sociais; atividade física; lesões musculoesqueléticas; exercício autodirigido; alfabetização digital
Forma sugerida de citar (APA):
Lara-Sotelo, G., Rojas-Rojas, C., Rincón-Medina, A. J., García-Coronel, S. E., Cortés-Sánchez, A. B., & Rosas-Contreras, F. E. (2026). Exposición a
contenido de ejercicio en redes sociales y su asociación con la actividad física y experiencias de dolor o lesión en adultos jóvenes: estudio transversal.
Revista Científica Multidisciplinar SAGA, 3(1), 1-16.
https://doi.org/10.63415/saga.v3i1.320
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons de Atribución No Comercial 4.0
INTRODUCCIÓN
Este estudio aporta evidencia
contemporánea sobre la interacción entre
consumo digital de rutinas, motivación para
ejercitarse y percepción de riesgo en adultos
jóvenes, integrando análisis cuantitativo y
cualitativo poco explorado en la literatura
latinoamericana. El ecosistema
contemporáneo de la actividad física ha
experimentado una transformación acelerada
impulsada por la expansión de las redes
sociales y las plataformas digitales. Estas
herramientas, inicialmente concebidas para la
interacción social, se han convertido en una de
las principales fuentes de información,
demostración técnica e inspiración para la
práctica de ejercicio entre adultos jóvenes y
población emergente [1,2]. TikTok, Instagram
y YouTube concentran un volumen creciente
de contenido relacionado con entrenamiento,
en el que combina desde rutinas basadas en
principios sólidos de preparación física hasta
recomendaciones sin fundamento científico,
diseñadas principalmente para captar atención
y generar alcance [3
–
5].
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Durante la pandemia por COVID-19, esta
transición se aceleró de manera notable: el
cierre de gimnasios y la migración masiva
hacia el entrenamiento domiciliario
consolidaron una “cultura digital del fitness”,
caracterizada por el consumo de rutinas
guiadas por influenciadores, la proliferación de
retos virales y la adopción de programas de
ejercicio sin supervisión profesional [4]. Este
fenómeno amplió el acceso al entrenamiento
para millones de usuarios, pero también
exacerbó la exposición a contenido de calidad
heterogénea, carente en muchos casos de
progresiones, criterios de seguridad o
fundamentos biomecánicos adecuados [5
–
8].
Si bien las redes sociales pueden facilitar la
adopción y el mantenimiento de la actividad
física, los mecanismos a través de los cuales
influyen en el comportamiento son complejos.
De acuerdo con la Teoría del Aprendizaje
Social, la observación repetida de modelos
digitales favorece la imitación motriz,
especialmente cuando se presentan
reforzadores sociales (comentarios, “likes”,
transformación corporal del creador) [15]. Por
su parte, la Teoría de la Autodeterminación
propone que la percepción de autonomía,
competencia y vinculación social que generan
las comunidades virtuales puede potenciar la
adherencia al ejercicio, aun en ausencia de
supervisión presencial [16]. Esto explica por
qué un número creciente de usuarios inicia
rutinas basadas exclusivamente en videos de
redes sociales, motivados por la accesibilidad,
la inmediatez y el acompañamiento emocional
percibido [2,13].
Sin embargo, la evidencia también señala
riesgos importantes asociados al
entrenamiento autodirigido. Estudios recientes
han documentado que los contenidos virales
conllevan patrones de ejecución subóptima,
altas demandas técnicas, ausencia de
progresiones y falta de adaptación a distintos
niveles de capacidad motriz, lo cual
incrementa el riesgo de lesiones
musculoesqueléticas, particularmente en
usuarios con poca experiencia previa [6,14,17
–
19]. Patrones lesionales relacionados con
desafíos digitales incluyen esguinces,
tendinopatías, sobreuso y dolor agudo
derivado de cargas excesivas o movimientos
mal ejecutados [17]. Además, la ausencia de
retroalimentación en tiempo real limita la
capacidad del usuario para corregir errores
técnicos, un factor crítico en la prevención de
lesiones según evidencia clásica y
contemporánea en biomecánica y control
motor [18,19].
La calidad del contenido es altamente
variable. Una parte considerable de las rutinas
difundidas en redes sociales es elaborada por
influenciadores sin formación profesional, con
énfasis en la estética corporal más que en la
seguridad o la función [3,8]. La alfabetización
en salud digital se vuelve entonces
determinante: usuarios con menor capacidad
para discriminar información basada en
evidencia tienden a reproducir ejercicios
potencialmente riesgosos o inapropiados para
su condición física [8]. Por el contrario,
plataformas de ejercicio digital desarrolladas
bajo criterios técnicos pueden mejorar la
accesibilidad y la adherencia, aunque su
eficacia depende del grado de supervisión, la
precisión de las instrucciones y la capacidad
del usuario para autoevaluar su técnica [7,20].
Por otra parte, la relación entre ejercicio
autoguiado y parámetros antropométricos
añade otra dimensión al fenómeno. Aunque la
actividad física regular influye en la regulación
del peso corporal y la adiposidad [10], la
literatura muestra que el ejercicio recreativo de
baja frecuencia o volumen (frecuente en
usuarios que siguen rutinas digitales) no
siempre genera cambios significativos en
composición corporal [11,12]. Es posible que
la motivación y el acceso al ejercicio se
incrementen mediante redes sociales, pero que
el entrenamiento derivado de dichas
plataformas no logre un estímulo suficiente
para producir adaptaciones fisiológicas
medibles.
En síntesis, las redes sociales representan
un entorno con un doble impacto:
democratizan el acceso a la actividad física y
pueden favorecer su adopción [1,2,9,13], pero
también exponen a los usuarios a información
de baja calidad técnica que puede incrementar
la probabilidad de lesiones [6,14,17
–
20]. Pese
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al interés creciente en esta línea de
investigación, persisten vacíos relevantes en la
literatura. La mayoría de los estudios se ha
centrado en aspectos motivacionales,
influencias estéticas o frecuencia del uso de
redes, mientras que son escasos los trabajos
que integran de manera simultánea: 1.-
exposición a contenido digital de ejercicio, 2.-
conductas reales de actividad física, 3.-
alfabetización en salud, 4.- resultados
antropométricos, y 5.- experiencias de dolor o
lesión relacionadas con la imitación de rutinas
en redes sociales.
Comprender estas interacciones es
fundamental para la fisioterapia, la medicina
física y la rehabilitación, pues permite
identificar patrones de riesgo, diseñar
estrategias preventivas y orientar la producción
de contenido basado en evidencia por parte de
profesionales. Frente a este escenario, se
justifica la realización de estudios que
caractericen de manera rigurosa cómo los
usuarios consumen, interpretan y aplican el
contenido de ejercicio disponible en redes
sociales, así como las implicaciones clínicas
que dichas conductas pueden tener en salud
musculoesquelética.
METODOLOGÍA
Diseño del estudio
Se desarrolló un estudio transversal
analítico, orientado a examinar la asociación
entre la exposición a contenido de ejercicio en
redes sociales, los patrones de actividad física,
la alfabetización digital en salud y la presencia
de experiencias autodeclaradas de dolor o
lesión musculoesquelética. El enfoque
transversal permitió caracterizar
simultáneamente variables sociodemográficas,
conductuales y perceptuales en una población
adulta usuaria de plataformas digitales.
Población, muestra y estrategia de muestreo
La población objetivo estuvo conformada
por adultos jóvenes residentes en México,
usuarios habituales de redes sociales con
potencial exposición a contenido digital
relacionado con ejercicio. La muestra se
obtuvo mediante un muestreo no probabilístico
por conveniencia, acorde con estudios
exploratorios previos sobre comportamiento
digital y salud física. La muestra final estuvo
constituida por 125 participantes, todos ellos
con cuestionarios completos y sin omisiones
relevantes.
Criterios de inclusión
1. Edad ≥18 años.
2. Uso activo de al menos una red social en los
seis meses previos.
3. Comprensión adecuada del idioma español.
4. Aceptación del consentimiento informado
digital.
Criterios de exclusión
• Cuestionarios incompletos.
• Respuestas inconsistentes o contradictorias.
• Casos con >20 % de datos faltantes en
variables clave.
Dado el carácter exploratorio, no se realizó
cálculo de tamaño de muestra; no obstante, el
número de participantes fue congruente con
estudios transversales comparables y
suficiente para ejecutar análisis descriptivos e
inferenciales básicos.
Instrumento de medición
Se empleó un cuestionario estructurado
integrado por cuatro secciones:
Variables sociodemográficas
Incluyó sexo, edad, nivel educativo, estado
civil, peso, talla y autopercepción de salud. El
IMC se calculó como peso (kg)/estatura² (m²).
Conducta de actividad física
Se recabó información sobre:
a) práctica actual de ejercicio,
b) nivel deportivo autodeclarado,
c) número de días de entrenamiento por
semana,
d) tipo y modalidad de entrenamiento,
e) lugar habitual de práctica.
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Exposición a contenido de ejercicio en redes
sociales
Se evaluaron las siguientes dimensiones:
a) plataforma utilizada (TikTok, Instagram,
YouTube, Facebook),
b) tiempo diario de exposición,
c) frecuencia de consumo,
d) motivaciones principales (técnica,
rendimiento, motivación, entretenimiento), e)
conductas de imitación,
f) experiencias positivas o adversas derivadas
del contenido,
g) criterios para determinar la confiabilidad de
un creador.
Las respuestas abiertas fueron analizadas
mediante codificación temática preliminar,
identificando patrones recurrentes.
Escala Likert de percepciones
Comprendió afirmaciones relativas a:
a) motivación inducida por redes sociales, b)
percepción de riesgo,
c) alfabetización digital,
d) aceptación o rechazo de retos virales,
e) preferencia por contenido profesional vs.
informal.
Las respuestas se evaluaron en una escala de
1 (“totalmente en desacuerdo”) a 5
(“totalmente de acuerdo”).
Procedimiento de recolección
El instrumento se administró en formato
digital mediante Google Forms. La
participación fue voluntaria, anónima y sin
incentivos. Los datos fueron recolectados en
un periodo continuo de disponibilidad en línea.
Variables del estudio
Variables dependientes
• Condición de actividad física (activo/no
activo).
• Número de días de entrenamiento por
semana.
• Dolor o lesión atribuida a imitación de
contenido digital.
• Nivel de confianza en creadores de
contenido.
Variables independientes
• Uso de redes soci
ales para ejercicio y
plataforma principal.
• Tiempo diario de exposición.
• Nivel educativo.
• Sexo y edad.
• Puntuaciones Likert de motivación, riesgo y
alfabetización digital.
Covariables
• IMC.
• Nivel deportivo autodeclarado.
Clasificación de la actividad física.
La actividad física se clasificó
operativamente a partir del autorreporte de
práctica actual de ejercicio. Dos preguntas del
cuestionario evaluaron esta variable:
“¿Realizas ejercicio actualmente?” (sí/no) y
“¿Cuántos
días a la semana realizas
ejercicio?”. Con base en estas respuestas, los
participantes se categorizaron en:
•
Activos: quienes reportaron realizar actividad
física ≥3 días por semana, independientemente
del tipo o duración de la sesión.
• No activos: quien
es indicaron no realizar
ejercicio o practicarlo con una frecuencia <3
días por semana. Esta dicotomización (activo
= 1; no activo = 0) se utilizó en los análisis
inferenciales para explorar su asociación con la
exposición a contenido de ejercicio en redes
sociales.
Análisis estadístico
El análisis se efectuó en Python 3.11,
utilizando las librerías pandas, scipy y
statsmodels.
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6
Análisis descriptivo
• Variables categóricas: frecuencias absolutas
y porcentajes.
• Variables continuas: media ± desviación
estándar (DE) o mediana y rango intercuartil
(RIQ), según la distribución observada.
Evaluación de normalidad
Se aplicó la prueba de Shapiro
–
Wilk. Ante
la ausencia de normalidad, se emplearon
pruebas no paramétricas.
Análisis inferencial
•
Chi
cuadrada (χ²) para explorar asociaciones
entre actividad física y variables categóricas.
•
t de Student o t de Welch para comparar
medias entre grupos con distribución normal.
• U de Mann–
Whitney para comparaciones no
paramétricas.
• Nivel de significan
cia: p < 0.05.
No se aplicaron correcciones por
comparaciones múltiples debido al carácter
exploratorio del estudio.
Aspectos éticos
La investigación se condujo conforme a la
Declaración de Helsinki y a principios de
investigación en seres humanos de riesgo
mínimo, por lo que no requirió aprobación del
comité de etica. Todos los participantes
otorgaron consentimiento informado digital.
No se recolectaron datos identificables, lo que
garantizó la confidencialidad y anonimato
durante el almacenamiento y análisis.
RESULTADOS
Características de la muestra
Se analizaron 125 cuestionarios completos.
La población estuvo compuesta
mayoritariamente por adultos jóvenes. El
grupo de edad más frecuente fue 18
–
25 años
(42.4 %), seguido de 31
–
40 años (28.8 %). La
escolaridad predominante correspondió a
licenciatura terminada (34.4 %) y preparatoria
terminada (22.4 %).
Tabla 1.
Características sociodemográficas de la muestra (n = 125)
Variable
Categoría
n (%)
Sexo
Mujer
70 (56.0)
Hombre
55 (44.0)
Edad
18
–
25 años
53 (42.4)
26
–
30 años
11 (8.8)
31
–
40 años
36 (28.8)
41
–
50 años
10 (8.0)
51
–
60 años
8 (6.4)
61
–
70 años
7 (5.6)
Escolaridad máxima
Secundaria
3 (2.4)
Preparatoria trunca
18 (14.4)
Preparatoria terminada
28 (22.4)
Licenciatura trunca
9 (7.2)
Licenciatura terminada
43 (34.4)
Maestría
17 (13.6)
Doctorado
7 (5.6)
Nota: Datos obtenidos mediante cuestionario digital aplicado a 125 participantes. Los valores se
expresan como frecuencias absolutas y porcentajes (%). No se excluyeron casos por datos faltantes
en variables sociodemográficas.
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7
Composición corporal
De los 125 participantes, 118
proporcionaron datos completos de peso, talla
e IMC. El IMC promedio fue de 27.18 ± 5.41
kg/m² (rango 17.02
–
48.50). De acuerdo con
los criterios de la OMS, el 36.4 % presentó
normopeso, el 34.7 % sobrepeso y el 23.7 %
obesidad, mientras que solo el 5.1 % se
clasificó en bajo peso.
Tabla 2.
Composición corporal de los participantes (n = 118)
Variable N Media ± DE Mediana Mín
–
Máx
Peso (kg)
118 72.84 ± 16.92 70.5
40
–
125
Talla (m)
118 1.64 ± 0.08
1.64
1.48
–
1.84
IMC (kg/m²)
118
27.18 ± 5.41
26.40
17.02
–
48.50
Nota: Los valores se presentan como media ± desviación estándar (DE), mediana y rango mínimo
–
máximo. Las diferencias en el número de casos se deben a datos faltantes autodeclarados por los
participantes.
Tabla 3.
IMC por categorías OMS (n = 118)
Categoría
n (%)
Bajo peso (<18.5)
6 (5.1)
Normopeso (18.5
–
24.9)
43 (36.4)
Sobrepeso (25
–
29.9)
41 (34.7)
Obesidad
(≥30)
28 (23.7)
Nota: La clasificación del IMC se realizó conforme a los criterios de la Organización Mundial de la
Salud (OMS). Los valores se expresan en frecuencias absolutas y porcentajes (%).
Actividad física y hábitos de entrenamiento
De los 125 participantes incluidos en el
estudio, el 67.2 % se clasificó como activo,
mientras que el 32.8 % se identificó como no
activo, categoría que comprende tanto a
quienes no realizan actividad física de manera
regular como a aquellos que únicamente la
practicaron en el pasado. Esta distribución
refleja una predominancia de sujetos con algún
nivel de participación física dentro de la
muestra.
El nivel deportivo autorreportado mostró
una variación considerable: la categoría
intermedia/recreativo fue la más frecuente
(35.4 %), seguida de sedentario/no activo
(28.3%) y principiante (17.3 %), lo que sugiere
un espectro amplio de experiencia y
familiaridad con el ejercicio estructurado.
El análisis de la frecuencia semanal de
entrenamiento indicó un promedio general de
2.41 ± 1.68 días por semana. Sin embargo, al
estratificar por condición de actividad, se
observaron diferencias marcadas: los
participantes activos reportaron entrenar 3.21
± 1.29 días, mientras que los no activos
informaron una frecuencia considerablemente
menor (0.62 ± 0.88 días por semana). Esta
brecha confirma la consistencia interna del
autorreporte y evidencia patrones divergentes
de conducta motriz entre ambos grupos.
En relación con el lugar de práctica, el
gimnasio fue el entorno más referido (37.6 %),
seguido del hogar (20.0 %) y de espacios al aire
libre (14.4 %). Proporciones menores
indicaron entrenar en club deportivo (7.2 %) o
en la escuela (5.6 %), mientras que un 15.2 %
declaró no realizar actividad física en ningún
lugar. Estos datos sugieren una preferencia
marcada por ambientes estructurados para la
ejecución del ejercicio, aunque persisten
subgrupos que optan por modalidades no
supervisadas o de baja infraestructura.
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8
Tabla 4.
Actividad física, nivel deportivo y hábitos de entrenamiento (n = 125)
Variable
Categoría
n (%)
Actividad física actual
Activo
84 (67.2)
No activo
41 (32.8)
Nivel deportivo
Sedentario / No activo
35 (28.3)
Principiante
22 (17.3)
Intermedio / Recreativo
44 (35.4)
Amateur
18 (14.2)
Semiprofesional
6 (4.7)
Lugar donde entrena
Gimnasio
47 (37.6)
Hogar
25 (20.0)
Aire libre
18 (14.4)
Club deportivo
9 (7.2)
Escuela
7 (5.6)
No aplica
19 (15.2)
Días de entrenamiento por
semana
Media ± DE
2.41 ± 1.68
Mediana (P25
–
P75)
2 (1
–
4)
Por condición
Activo: media ± DE
3.21 ± 1.29
No activo: media ± DE
0.62 ± 0.88
Nota: Los valores se expresan como frecuencias absolutas y porcentajes (%). Las diferencias en el
número de respuestas se deben a datos faltantes o a la opción “No aplica”, según la pertinencia de
cada variable. Los días de entrenamiento se presentan como media ± DE y mediana (P25
–
P75). Las
medias por condición corresponden al promedio semanal reportado por participantes activos y no
activos.
Exposición a redes sociales relacionadas con ejercicio
La exposición al contenido fitness fue alta: 88.8 % consume videos o rutinas en redes sociales.
Más de la mitad (53.6 %) reportó < 30 min/día de
exposición, mientras que 46.4 % reportó ≥ 30
min/día
Tabla 5.
Exposición y uso del contenido fitness en redes sociales
Variable
Categoría
n (%)
Consume contenido fitness
Sí
111 (88.8)
No
14 (11.2)
Tiempo de exposición
< 30 min
67 (53.6)
≥ 30 min
58 (46.4)
Busca rutinas de ejercicio
Sí
71 (72.8)
No
34 (27.2)
Las redes aumentan su
motivación
Sí
92 (73.6)
No
33 (26.4)
Nota: Frecuencias absolutas y porcentajes basados en respuestas completas. Las categorías de
exposición (<30 min y ≥30 min) se establecieron según recomendaciones de estudios previos sobre
consumo digital. Las diferencias en n se deben a omisiones voluntarias en el cuestionario.
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9
Percepciones, aprendizaje e imitación de
ejercicios
En relación con las percepciones y el
aprendizaje derivados del contenido digital, la
mayoría de los participantes reportó haber
adquirido conocimientos técnicos a través de
redes sociales: el 68.6 % indicó haber
aprendido la técnica de ejecución de
determinados ejercicios mediante estas
plataformas. Asimismo, una proporción aún
mayor (79.2 %) consideró que los retos virales
pueden representar un riesgo para la integridad
física, lo cual evidencia una percepción
generalizada de vulnerabilidad ante prácticas
no supervisadas.
La imitación de ejercicios o desafíos
difundidos en redes fue reportada por 56.8 %
de los participantes. A pesar de la frecuencia
de esta conducta, la mayor parte no refirió
consecuencias adversas relevantes, lo que
podría sugerir que los ejercicios imitados
suelen ser de baja complejidad o que los
participantes realizan una auto-modificación
prudente de la intensidad o la técnica. De
forma paralela, 56.8 % mencionó haber
evitado en alguna ocasión ciertos retos o
ejercicios debido a que los consideraba
potencialmente peligrosos.
Tabla 6.
Percepciones relacionadas con técnica y riesgo
Variable
Categoría n (%)
Ha aprendido técnica en redes
Sí
87 (68.6)
Considera riesgosos los retos virales
Sí
99 (79.2)
Ha imitado ejercicios
Sí
71 (56.8)
Ha limitado ejercicios/retos por seguridad
Sí
71 (56.8)
Nota: Los resultados representan la proporción de participantes que reportaron haber aprendido
técnica, considerado riesgos, imitado ejercicios o limitado su práctica debido a seguridad.
Dolor y lesiones relacionadas con redes
sociales
La incidencia de eventos adversos
asociados al uso de contenido digital fue baja.
Únicamente 16% reportó haber experimentado
dolor al imitar un ejercicio observado en redes,
y solo 4 % informó una lesión que atribuyó
directamente a dicho contenido. Estos
resultados sugieren que, aunque la exposición
y la imitación son frecuentes, la ocurrencia de
lesiones clínicamente relevantes es limitada
dentro de esta muestra.
Tabla 7.
Dolor y lesiones relacionadas con contenido digital
Variable
Categoría
n (%)
Dolor al imitar ejercicio
Sí
20 (16.0)
Lesión atribuida al contenido digital
Sí
5 (4.0)
Nota: Frecuencias absolutas y porcentajes correspondientes a respuestas válidas. Las variables
representan experiencias autodeclaradas de dolor o lesión asociadas a la imitación de ejercicios
provenientes de contenido digital.
Análisis inferencial
El análisis estadístico mostró que la única
asociación significativa entre las variables
digitales y la condición de actividad física fue
el tiempo de exposición. Los participantes que
reportaron consumir contenido de ejercicio
durante
≥30 minutos/día tuvieron una mayor
probabilidad de clasificarse como activos (χ², p
= 0.021).
No se identificaron asociaciones
significativas entre la actividad física y otros
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indicadores de interacción con redes sociales,
tales como:
• Plataforma utiliz
ada
• Búsqueda de rutinas
• Imitación de ejercicios
• Aprendizaje técnico percibido
• Presencia de dolor
• Presencia de lesión
Estos hallazgos sugieren que la frecuencia
de exposición podría desempeñar un papel más
relevante que la naturaleza específica del
contenido o el tipo de interacción con las
plataformas digitales.
Tabla 8.
Resumen inferencial
Asociación evaluada
Prueba
p
Exposición ≥30 min
/día
↔
Actividad física
χ²
0.021
Motivación
↔
Actividad física
χ²
0.441
Imitación
↔
Actividad física
χ²
0.188
Aprendizaje téc
nico ↔
Actividad física
χ²
0.614
Dolor ↔
Actividad física
χ²
0.842
Lesión
↔
Actividad física
χ²
0.291
Nota: Los valores corresponden a pruebas de chi cuadrada aplicadas a asociaciones entre variables
categóricas. El nivel de significancia estadística se estableció en p < 0.05 sin corrección por
comparaciones múltiples debido al carácter exploratorio del estudio.
Fiabilidad interna
La escala Likert compuesta por 21 ítems
mostró una excelente consistencia interna (α =
0.90). Todas las opciones de respuesta se
recodificaron numéricamente en un rango de 1
a 5 (1 = totalmente en desacuerdo; 5 =
totalmente de acuerdo). La ausencia de valores
atípicos y la adecuada distribución de las
respuestas permitieron el cálculo del
coeficiente alfa sin pérdidas significativas de
datos. Estos resultados indican que la escala
presenta muy alta coherencia interna y que los
ítems miden de manera estable un mismo
constructo general relacionado con las
actitudes y percepciones sobre el contenido
fitness en redes sociales.
DISCUSIÓN
El presente estudio describe de manera
integrada la relación entre exposición a
contenido de ejercicio en redes sociales,
patrones de actividad física, composición
corporal y experiencias autodeclaradas de
dolor o lesión musculoesquelética en adultos
jóvenes usuarios de plataformas digitales. Los
hallazgos se inscriben en un contexto en el que
las redes sociales se han consolidado como un
entorno relevante para la promoción (pero
también para la potencial distorsión) de
conductas relacionadas con la salud física [1
–
4].
Exposición digital y condición de
actividad física
La proporción de participantes clasificados
como activos (67.2 %) fue relativamente alta
para una muestra de adultos jóvenes urbanos,
y se acompañó de un promedio de 3.21 ± 1.29
días de entrenamiento entre quienes realizaban
ejercicio. Este patrón es coherente con estudios
previos que han documentado una asociación
positiva entre el uso de redes sociales y niveles
más elevados de actividad física en adultos
emergentes [1,2,9]. El resultado inferencial
más consistente fue la asociación significativa
entre exposición ≥30 minutos/día a contenido
de ejercicio y mayor probabilidad de ser
físicamente activo (p = 0.021). Este hallazgo
respalda la hipótesis de que la exposición
repetida a estímulos relacionados con el
ejercicio (videos, rutinas, transformaciones
corporales) puede actuar como un facilitador
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conductual, al menos en términos de iniciar o
mantener cierto grado de práctica física. Turel
et al. [1] y Rennie et al. [2] han descrito
patrones similares, en los que el uso de
plataformas digitales se vincula con
incrementos en la frecuencia de actividad
física, especialmente cuando el contenido
consumido está explícitamente orientado al
entrenamiento.
No obstante, en este estudio no se
observaron asociaciones significativas entre
actividad física y otras variables digitales
(plataforma utilizada, búsqueda de rutinas,
imitación de ejercicios, aprendizaje técnico
percibido o presencia de dolor/lesión). Esto
sugiere que, en esta muestra, la intensidad de
exposición temporal podría ser un
determinante más relevante que la forma
específica de interacción con el contenido. Es
posible que la simple presencia repetida de
estímulos fitness en el entorno digital funcione
como un recordatorio o “empujón” hacia la
práctica de ejercicio, aun cuando el usuario no
siga de forma estricta las rutinas propuestas.
Este fenómeno concuerda con marcos teóricos
de aprendizaje social y automatización de
hábitos, donde la accesibilidad y frecuencia de
los modelos observados contribuyen a la
adopción de conductas, incluso con mínima
elaboración cognitiva [15,16].
Composición corporal y nivel de actividad
La distribución del IMC mostró una
proporción considerable de participantes en
sobrepeso u obesidad (58.4 %), a pesar de los
niveles relativamente altos de actividad física
autorreportada. Esta aparente discrepancia
coincide con evidencia que indica que el
ejercicio recreativo, de baja a moderada
frecuencia y volumen, puede no ser suficiente
por sí solo para inducir cambios
antropométricos relevantes, especialmente en
ausencia de intervenciones dietéticas
estructuradas [10
–
12]. Swift et al. [11] y Slaght
et al. [12] han señalado que, en adultos con
sobrepeso, la magnitud de la reducción en
adiposidad depende tanto de la dosis de
ejercicio como de la adherencia a largo plazo y
de la modificación concomitante de la ingesta
calórica.
En este estudio no se evaluó de manera
detallada la intensidad del esfuerzo ni la
duración total por sesión, por lo que es
plausible que una parte importante de los
participantes activos se ubique en rangos de
carga insuficientes para modificar el IMC.
Desde una perspectiva de salud pública, ello
subraya la necesidad de interpretar con cautela
el estatus “activo/no activo”, ya que puede
coexistir con perfiles de riesgo
cardiometabólico sostenido si la dosis total de
actividad no alcanza los umbrales
recomendados.
Aprendizaje técnico, percepción de riesgo e
imitación
Un hallazgo relevante es que 68.6 % de los
participantes refirió haber aprendido técnica de
ejercicios a través de redes sociales, lo que
confirma el rol de estas plataformas como
fuente informal de educación motriz. Deighton
et al. [5] ya habían descrito a YouTube como
un repositorio creciente de información sobre
ejercicio, aunque con calidad muy
heterogénea. De forma paralela, Basch et al.
[8] demostraron que la alfabetización en salud
influye en la capacidad para discriminar
contenido confiable de recomendaciones
potencialmente riesgosas.
En la muestra analizada, la percepción de
riesgo fue alta: 79.2 % consideró que los retos
virales pueden ser peligrosos, y 56.8 % reportó
haber evitado al menos un ejercicio o desafío
por motivos de seguridad. Este patrón sugiere
cierto grado de pensamiento crítico frente al
contenido digital, lo que podría funcionar
como factor protector. Sin embargo, más de la
mitad también declaró haber imitado ejercicios
o retos provenientes de redes. La coexistencia
de imitación frecuente y percepción de riesgo
elevada es consistente con la literatura sobre
“fitspiration” y retos virales, donde los
usuarios pueden experimentar
simultáneamente atracción y cautela frente a
las mismas prácticas [3,4,13].
Desde el marco de la Teoría del Aprendizaje
Social, este comportamiento ambivalente
puede explicarse por la fuerte presencia de
reforzadores sociales (número de “likes”,
comentarios, transformaciones corporales) que
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acompañan a las rutinas populares [15].
Aunque los usuarios reconocen el riesgo, la
expectativa de beneficios estéticos o de
pertenencia social puede inclinar la balanza
hacia la imitación, especialmente en contextos
de regulación emocional o búsqueda de
autoimagen [3,13].
Dolor y lesiones autodeclaradas
La incidencia de dolor (16 %) y de lesión
atribuida directamente al contenido digital (4
%) fue baja en términos absolutos. Esta cifra se
sitúa por debajo de lo reportado en estudios
que se han enfocado específicamente en retos
virales de alta peligrosidad [17] o en
poblaciones con menor experiencia de
entrenamiento [14,19]. Varias explicaciones
son posibles:
1. Selección de ejercicios de menor
complejidad: los participantes podrían estar
imitando principalmente movimientos de baja
exigencia técnica o submáxima intensidad, con
menor potencial lesivo.
2. Subregistro de eventos: el carácter
autodeclarado puede conducir a una
subestimación de lesiones leves o de sobreuso,
que los usuarios interpretan como “molestias
normales” d
el entrenamiento.
3. Efecto de supervivencia: quienes
sufrieron lesiones más severas por rutinas
digitales podrían haber dejado de utilizar redes
con ese fin y, por lo tanto, no estar
representados en la muestra.
La ausencia de asociación estadísticamente
significativa entre actividad física y presencia
de dolor o lesión sugiere que, en este grupo, el
mero hecho de estar activo no conlleva
necesariamente un riesgo incrementado de
efectos adversos relacionados con el contenido
digital. No obstante, la baja frecuencia de
eventos limita el poder estadístico para
detectar asociaciones más sutiles. Estudios de
cohorte con seguimiento prospectivo y registro
clínico de lesiones serían necesarios para
dilucidar con mayor precisión esta relación
[14,17
–
19].
Comparación con estudios previos sobre
entrenamiento en línea
La proporción de participantes que
consumen contenido fitness (88.8 %) y que
reportan búsqueda de rutinas (72.8 %) es
congruente con investigaciones que señalan
una expansión notable del ejercicio guiado en
línea, especialmente tras la pandemia de
COVID-19 [4,7]. Baranauskas et al. [7]
documentaron que los programas de
entrenamiento online pueden mejorar la
adherencia y la accesibilidad, pero destacaron
al mismo tiempo riesgos asociados a la
ausencia de supervisión directa, la sobrecarga
de información y la dificultad para ajustar
individualmente la dosificación del ejercicio.
En este estudio, la asociación entre tiempo
de exposición y actividad física respalda la
hipótesis de que el entorno digital puede ser un
facilitador conductual, mientras que la baja
incidencia de lesiones graves sugiere que, en
determinadas condiciones, el
autoentrenamiento basado en redes puede ser
relativamente seguro. Sin embargo, la
literatura advierte que el riesgo aumenta de
manera significativa cuando los usuarios
realizan movimientos avanzados, incrementan
la carga sin progresión adecuada o utilizan
técnicas inadecuadas en el contexto de
programas intensivos [6,14,17
–
19]. En
consecuencia, los resultados deben
interpretarse como representativos de una
población general de adultos jóvenes que, en
su mayoría, combina actividad física recreativa
con consumo de contenido digital, y no de
grupos que siguen programas extremos o retos
de alto riesgo.
Implicaciones teóricas: motivación,
autodeterminación y alfabetización digital
Los hallazgos también permiten una lectura
desde marcos teóricos contemporáneos. La
asociación entre mayor exposición y condición
activa es compatible con la Teoría de la
Autodeterminación, que plantea que la
percepción de competencia, autonomía y
relación social puede potenciar la adherencia al
ejercicio [16]. Las redes sociales, al ofrecer
modelos, reforzadores y sentido de comunidad,
pueden apoyar estos tres pilares, incluso en
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ausencia de intervención profesional
estructurada.
Por otra parte, el hecho de que una
proporción considerable de participantes limite
ejercicios por seguridad y reconozca la posible
peligrosidad de retos virales, apunta a un grado
no trivial de alfabetización digital en salud.
Basch et al. [8] y García-Jiménez et al. [20] han
subrayado que la capacidad para evaluar
críticamente la información en línea es un
determinante esencial para que las plataformas
digitales se traduzcan en beneficios y no en
daño. En esta línea, la coexistencia de altos
niveles de consumo, percepción de riesgo y
baja incidencia de lesiones puede interpretarse
como un equilibrio provisional: los usuarios se
benefician de la motivación y accesibilidad del
entorno digital, pero moderan parcialmente los
riesgos gracias a criterios intuitivos de
seguridad.
Fortalezas y limitaciones
Entre las fortalezas del estudio destaca la
integración de múltiples dimensiones:
exposición a redes, patrones objetivos de
actividad física (días de entrenamiento),
composición corporal y experiencias
autodeclaradas de dolor/lesión,
complementadas con una escala de
percepciones. Esta aproximación
multidimensional es poco frecuente en la
literatura sobre redes sociales y ejercicio, la
cual suele centrarse de manera aislada en
motivación, tiempo de pantalla o frecuencia de
uso [1
–
3,9,13].
Sin embargo, deben reconocerse varias
limitaciones. En primer lugar, el diseño
transversal impide establecer relaciones
causales; es posible que personas ya activas
busquen más contenido fitness, y no
necesariamente que la exposición digital
induzca la actividad física. En segundo lugar,
el muestreo no probabilístico limita la
generalización a la población general de
adultos jóvenes, y es probable que la muestra
esté sesgada hacia sujetos con mayor interés en
el ejercicio o en el tema del estudio. En tercer
lugar, todas las variables fueron
autorreportadas, lo que introduce riesgo de
sesgos de recuerdo y deseabilidad social.
Finalmente, no se realizaron ajustes por
comparaciones múltiples, dado el carácter
exploratorio del trabajo, por lo que los
resultados inferenciales deben interpretarse
con cautela.
Proyecciones para la investigación futura
Los datos obtenidos apuntan a varias líneas
de investigación. Sería pertinente desarrollar
estudios longitudinales que sigan a usuarios de
redes sociales a lo largo del tiempo para
evaluar cómo evolucionan sus patrones de
actividad física, composición corporal y
aparición de lesiones en función de cambios en
la exposición y tipo de contenido consumido.
Asimismo, se requieren investigaciones que
midan objetivamente la técnica de ejecución y
la carga de entrenamiento en individuos que
siguen rutinas digitales, comparando
resultados con programas supervisados
presencialmente [6,7,14,19]. Por último, la
evaluación sistemática de la calidad del
contenido de ejercicio disponible en
plataformas específicas permitiría identificar
brechas entre la información que se difunde y
las recomendaciones basadas en evidencia
[5,8,20].
Implicaciones clínicas
•
Preguntar en consulta sobre consumo de
contenido fitness.
•
Educar sobre señales de alarma, progresión
segura y técnica adecuada.
•
Promover contenido profesional en
plataformas digitales.
•
Prevenir que pacientes imiten retos o
rutinas virales sin supervisión.
CONCLUSIÓN
El presente estudio evidencia que la
exposición a contenido de ejercicio en redes
sociales constituye un componente relevante
del comportamiento físico de los adultos
jóvenes. La mayoría de los participantes
consume material fitness de manera habitual, y
el tiempo de exposición se asoció
significativamente con una mayor
probabilidad de ser físicamente activo. Este
hallazgo sugiere que el entorno digital puede
funcionar como un facilitador conductual que
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favorece la adopción de hábitos de actividad
física, aunque la naturaleza causal de esta
relación no puede establecerse con un diseño
transversal.
A pesar de la alta frecuencia de aprendizaje
técnico e imitación de ejercicios derivados de
plataformas digitales, la incidencia de dolor y
lesiones atribuibles al contenido fue baja. Esto
podría indicar que, en esta muestra, los
usuarios seleccionan de manera intuitiva
ejercicios de menor complejidad o aplican
criterios básicos de autocuidado, lo que
coincide con la elevada percepción de riesgo
identificada. Sin embargo, la variabilidad
documentada en la calidad del contenido
disponible en redes sociales y la ausencia de
supervisión estructurada continúan
representando factores potenciales de
vulnerabilidad.
Los resultados muestran también que,
aunque la exposición y la motivación inducida
por redes sociales están ampliamente
extendidas, estas variables no se relacionan de
manera directa con indicadores
antropométricos ni con diferencias
significativas en el riesgo de lesión. Ello
refuerza la necesidad de comprender la
actividad física en términos de dosis,
intensidad y continuidad, más allá de la simple
clasificación activo/no activo.
En conjunto, los hallazgos subrayan que las
redes sociales constituyen un entorno con
beneficios y limitaciones: pueden promover la
práctica de ejercicio, pero no garantizan su
calidad ni su seguridad. Se requieren
investigaciones longitudinales y evaluaciones
objetivas de carga y técnica para comprender
con mayor precisión el impacto real del
entrenamiento guiado desde plataformas
digitales. Asimismo, la integración de criterios
de alfabetización digital en salud podría
resultar clave para optimizar el uso
responsable y seguro de este tipo de contenido.
Figura 1.
Modelo conceptual del impacto del consumo de contenido de ejercicio en redes sociales.
La exposición a rutinas y material audiovisual puede generar motivación y aumento de actividad
física mediante aprendizaje técnico básico y mayor adherencia; sin embargo, cuando la imitación es
no supervisada, puede conducir a ejecución incorrecta, ausencia de progresión, sobrecarga y aparición
de dolor o lesión. La alfabetización digital en salud podría optimizar el uso seguro de estos recursos.
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75.
DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
FINANCIAMIENTO
El estudio no recibió financiamiento externo.
DERECHOS DE AUTOR
Lara-Sotelo, G., Rojas-Rojas, C., Rincón-Medina, A. J., García-Coronel, S. E., Cortés-Sánchez, A.
B., & Rosas-Contreras, F. E. (2026)
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 1-16
16
Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo la licencia Creative Commons de Atribución No
Comercial 4.0, que permite su uso sin restricciones, su distribución y reproducción por cualquier
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