241
Revista Científica Multidisciplinar
https://revistasaga.org/
e-ISSN
3073-1151
Enero-Marzo
, 2026
Vol.
3
, Núm.
1
,
241-253
https://doi.org/10.63415/saga.v3i1.345
Artículo de Revisión
.
Estrategias pedagógicas para la construcción de entornos inclusivos:
integración de enfoques basados en derechos humanos y cultura de paz
Pedagogical strategies for building inclusive environments: integration of human
rights
–
based approaches and a culture of peace
Estratégias pedagógicas para a construção de ambientes inclusivos: integração de
abordagens baseadas em direitos humanos e cultura de paz
Jessica Paulina Tierra Villa
1
, Valeria Alexandra Castro Mazon
1
,
María Angélica Totoy Cabezas
1
1
Escuela de Educación Básica Dr. Leonidas García Ortiz, Riobamba, Ecuador
Recibido
: 2025-12-15 /
Aceptado
: 2026-01-20 /
Publicado
: 2026-01-30
RESUMEN
Este artículo examina la necesidad de promover entornos educativos inclusivos mediante enfoques basados en derechos
humanos y cultura de paz, frente a persistentes manifestaciones de exclusión y violencia escolar. Los objetivos se orientan
a analizar estrategias pedagógicas que fortalezcan la convivencia, el bienestar y la participación estudiantil. Los métodos
corresponden a una revisión sistemática de literatura académica y literatura gris, aplicando criterios de elegibilidad,
análisis comparativo y síntesis temática. Los resultados evidencian que la mediación escolar, el aprendizaje colaborativo
y la educación en valores favorecen climas seguros, sentido de pertenencia y corresponsabilidad democrática. Asimismo,
se identifican prácticas que integran memoria histórica, justicia social y participación activa como bases para la formación
ciudadana. Las conclusiones destacan que la construcción de paz en la escuela requiere procesos sostenidos, compromiso
institucional y prácticas pedagógicas sensibles a la diversidad. Este enfoque no solo mejora la convivencia, sino que
fortalece la formación integral del estudiantado y proyecta impactos positivos en la transformación social.
Palabras clave:
cultura de paz; convivencia escolar; inclusión educativa; participación estudiantil; derechos humanos;
ciudadanía democrática
ABSTRACT
This article examines the need to promote inclusive educational environments through human rights
–
based approaches
and a culture of peace, in response to persistent forms of exclusion and school violence. The objectives focus on analyzing
pedagogical strategies that strengthen coexistence, well-being, and student participation. The methods involve a
systematic review of academic and gray literature, applying eligibility criteria, comparative analysis, and thematic
synthesis. The results show that school mediation, collaborative learning, and values education foster safe climates, a
sense of belonging, and democratic co-responsibility. Practices integrating historical memory, social justice, and active
participation are also identified as foundations for citizenship education. The conclusions highlight that building peace in
schools requires sustained processes, institutional commitment, and pedagogical practices sensitive to diversity. This
approach not only improves coexistence but also strengthens students’ holistic development and projects positive impacts
on social transformation.
Keywords
: culture of peace; school coexistence; educational inclusion; student participation; human rights; democratic
citizenship
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
242
RESUMO
Este artigo examina a necessidade de promover ambientes educacionais inclusivos por meio de abordagens baseadas em
direitos humanos e cultura de paz, diante de persistentes manifestações de exclusão e violência escolar. Os objetivos
concentram-se em analisar estratégias pedagógicas que fortaleçam a convivência, o bem-estar e a participação estudantil.
Os métodos correspondem a uma revisão sistemática da literatura acadêmica e literatura cinzenta, aplicando critérios de
elegibilidade, análise comparativa e síntese temática. Os resultados evidenciam que a mediação escolar, a aprendizagem
colaborativa e a educação em valores favorecem climas seguros, senso de pertencimento e corresponsabilidade
democrática. Também se identificam práticas que integram memória histórica, justiça social e participação ativa como
bases para a formação cidadã. As conclusões destacam que a construção da paz na escola requer processos sustentados,
compromisso institucional e práticas pedagógicas sensíveis à diversidade, fortalecendo a formação integral e a
transformação social.
Palavras-chave
: cultura de paz; convivência escolar; inclusão educacional; participação estudantil; direitos humanos;
cidadania democrática
Forma sugerida de citar (APA):
Tierra Villa, J. P., Castro Mazon, V. A., & Totoy Cabezas, M. A. (2026). Estrategias pedagógicas para la construcción de entornos inclusivos:
integración de enfoques basados en derechos humanos y cultura de paz. Revista Científica Multidisciplinar SAGA, 3(1), 241-253.
https://doi.org/10.63415/saga.v3i1.345
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons de Atribución No Comercial 4.0
INTRODUCCIÓN
La educación contemporánea enfrenta
desafíos profundos derivados de la diversidad
social, cultural y funcional presente en las
aulas. Las escuelas ya no pueden sostener
modelos homogéneos que invisibilizan
diferencias. Ainscow (2024) advierte que la
inclusión educativa requiere transformar
estructuras y prácticas para garantizar equidad.
Esta revisión surge ante la necesidad de
integrar enfoques que articulen derechos
humanos, cultura de paz y justicia social.
Las brechas educativas persisten como
heridas abiertas en muchos sistemas escolares.
Mendieta Contreras et al. (2024) evidencian
desigualdades que afectan el acceso, la
permanencia y el éxito académico. Estas
realidades demandan respuestas pedagógicas
integrales que superen intervenciones aisladas.
Revisar la literatura permite identificar
estrategias efectivas que contribuyan a reducir
inequidades y a construir entornos educativos
donde cada estudiante encuentre
oportunidades reales de desarrollo.
La formación docente representa un pilar
para materializar la inclusión. Hurtado et al.
(2019) destacan que los educadores requieren
competencias para atender la diversidad y
promover participación equitativa. Sin estas
herramientas, las políticas inclusivas quedan
en el papel. Esta revisión examina aportes
teóricos y prácticos que orientan la preparación
docente hacia modelos pedagógicos sensibles,
reflexivos y comprometidos con la dignidad
humana.
Atender la diversidad funcional constituye
un imperativo ético y pedagógico. Fuentes et
al. (2021) subrayan que la respuesta educativa
debe adaptarse a las necesidades del
estudiantado, favoreciendo su participación
activa. Este panorama exige sistematizar
conocimientos que orienten prácticas
inclusivas efectivas. La revisión analiza
enfoques que promueven accesibilidad, ajustes
razonables y estrategias didácticas que
potencien el aprendizaje significativo en
escenarios heterogéneos.
La cultura de paz se posiciona como eje
articulador de la convivencia escolar. Barros
Arrieta et al. (2020) destacan su papel en la
formación ciudadana y en la prevención de la
violencia. Integrar este enfoque en la
educación permite construir ambientes seguros
y respetuosos. La revisión explora evidencias
que vinculan mediación, diálogo y
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
243
participación con la creación de climas
escolares inclusivos y democráticos.
Los conflictos escolares, lejos de ser
anomalías, reflejan dinámicas sociales
complejas. Ochoa et al. (2021) analizan
factores que inciden en conductas conflictivas,
señalando la importancia de abordajes
ecológicos. Este escenario refuerza la
necesidad de estrategias restaurativas y
preventivas. La revisión examina propuestas
que transforman el conflicto en oportunidad
pedagógica, fortaleciendo habilidades
socioemocionales y promoviendo relaciones
basadas en el respeto mutuo.
La educación en valores y ciudadanía
adquiere relevancia ante procesos de
globalización que tensionan identidades
culturales. Linares (2020) reflexiona sobre
estos cambios y sus implicaciones educativas.
Integrar memoria histórica, justicia social y
diversidad cultural fortalece la cultura de paz.
Esta revisión analiza contribuciones que
vinculan ética, ciudadanía y transformación
social, ampliando la comprensión del papel
educativo en sociedades plurales.
El bienestar escolar y la participación
estudiantil constituyen condiciones esenciales
para la inclusión. Niemi y Kiilakoski (2020)
evidencian que la colaboración y la
participación fortalecen la convivencia y
reducen conflictos. Comprender estos factores
resulta clave para diseñar entornos educativos
que favorezcan el aprendizaje y la pertenencia.
La revisión integra estudios que destacan el
clima escolar como base para la paz y la
equidad.
El objetivo de esta revisión es analizar
estrategias pedagógicas que integren derechos
humanos y cultura de paz para construir
entornos inclusivos. Se busca identificar
enfoques teóricos, prácticas docentes y
condiciones institucionales que favorezcan
equidad, participación y bienestar. Asimismo,
se pretende articular evidencias dispersas para
ofrecer un marco comprensivo que oriente la
transformación educativa hacia modelos más
justos y humanizantes.
La relevancia de esta investigación radica
en su potencial para orientar políticas
educativas, formación docente y prácticas
escolares. Al sintetizar hallazgos, se ofrecen
herramientas conceptuales y metodológicas
para fortalecer la inclusión. Los resultados
pueden inspirar nuevas investigaciones y
aplicaciones pedagógicas que promuevan
convivencia democrática, justicia social y
respeto por la diversidad, contribuyendo a
sistemas educativos más equitativos y
sostenibles.
METODOLOGÍA
La revisión sistemática se orientó por una
pregunta de investigación que articuló
bienestar escolar, participación estudiantil y
clima inclusivo como ejes interdependientes.
Se planteó identificar estrategias pedagógicas
que fortalezcan la cultura de paz y el
aprendizaje colaborativo. Desde esta
perspectiva, la pregunta guio el proceso
analítico, procurando coherencia entre
objetivos, variables y hallazgos relevantes para
la educación contemporánea y transformadora.
La formulación de la pregunta integró
dimensiones socioemocionales, pedagógicas y
comunitarias, reconociendo que el bienestar
influye en la participación activa del
estudiantado. De acuerdo con Niemi y
Kiilakoski (2020), la voz estudiantil fortalece
la democracia escolar y promueve pertenencia.
Este planteamiento permitió delimitar el
fenómeno de estudio, vinculando inclusión
educativa con experiencias cotidianas que
configuran el clima escolar y la convivencia
pacífica.
Los criterios de elegibilidad consideraron
investigaciones empíricas y teóricas
publicadas entre 2015 y 2024, en español e
inglés, centradas en educación inclusiva,
participación estudiantil y bienestar escolar. Se
priorizaron estudios con metodologías claras y
resultados verificables. Nikula et al. (2024)
destacan que la diversidad lingüística y
cultural exige marcos analíticos flexibles, lo
cual orientó la inclusión de enfoques
interdisciplinarios y comparativos.
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
244
Se definieron como desenlaces de interés la
mejora del clima escolar, el fortalecimiento del
aprendizaje cooperativo y el incremento del
sentido de pertenencia estudiantil. Estos
indicadores permitieron evaluar impactos
educativos tangibles y percepciones subjetivas
del bienestar. Asimismo, se consideraron
prácticas pedagógicas innovadoras que
fomentan la equidad, reconociendo que la
inclusión se construye mediante relaciones
respetuosas y participación activa dentro del
aula.
La búsqueda de información se realizó en
bases de datos académicas como Scopus, Web
of Science, ERIC y SciELO, complementadas
con literatura gris procedente de informes
institucionales y tesis. Se emplearon
descriptores en español e inglés relacionados
con inclusión, bienestar escolar y
participación. Este proceso garantizó amplitud
documental, permitiendo identificar
tendencias, vacíos investigativos y
experiencias relevantes en diversos sistemas
educativos.
La evaluación de los artículos recuperados
se efectuó mediante lectura crítica y aplicación
de matrices de análisis que valoraron rigor
metodológico, pertinencia temática y
coherencia teórica. Niemi y Kiilakoski (2020)
subrayan la importancia de examinar la
agencia estudiantil en múltiples niveles,
criterio que orientó la valoración de estudios
que integraban dimensiones individuales,
escolares y comunitarias en sus hallazgos.
La selección de estudios siguió un proceso
escalonado: revisión de títulos, análisis de
resúmenes y lectura completa de textos
potencialmente pertinentes. Posteriormente, se
realizó la extracción de datos mediante fichas
sistematizadas que recopilaron objetivos,
metodologías, resultados y aportes. Este
procedimiento facilitó la organización
comparativa de la información, asegurando
transparencia y trazabilidad en cada fase del
proceso investigativo desarrollado.
La síntesis de los estudios combinó análisis
temático y comparación transversal,
identificando patrones, convergencias y
divergencias entre enfoques pedagógicos.
Nikula et al. (2024) señalan que la inclusión
requiere prácticas adaptativas y colaborativas,
hallazgo que coincidió con múltiples
investigaciones revisadas. La integración de
resultados permitió construir una visión
comprensiva, orientada a fortalecer entornos
educativos equitativos, participativos y
emocionalmente seguros.
Tabla 1
Criterios de elegibilidad de los estudios
Criterio
Descripción
Periodo de publicación Estudios publicados entre 2015 y 2024
Idioma
Español e inglés
Enfoque temático Inclusión educativa, bienestar escolar, participación estudiantil
Tipo de estudios Investigaciones empíricas y revisiones teóricas con rigor metodológico
Contexto educativo Educación básica y secundaria en diversos sistemas educativos
Desenlaces de interés Clima escolar positivo, aprendizaje cooperativo, sentido de pertenencia
Exclusiones
Estudios sin revisión por pares o con información metodológica
insuficiente
Nota: Elaboración propia
RESULTADOS
Con base en la información reunida y en las
categorías analíticas previamente definidas, se
elaboró un compendio sistematizado de
registros significativos presentado en la Tabla
2. Este proceso posibilitó organizar, depurar y
estructurar los hallazgos conforme a los
criterios establecidos, favoreciendo su análisis
comparativo y aportando claridad para el
desarrollo del estudio y la posterior discusión
de los resultados.
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
245
Tabla 2
Artículos para el análisis
Nro. Título del estudio Autores Año Hallazgo principal
1 Developing inclusive
schools: Pathways to
success
Ainscow 2024 Propone rutas para transformar las
escuelas en espacios inclusivos
mediante liderazgo colaborativo y
eliminación de barreras al aprendizaje.
2 La atención a la
diversidad funcional en
educación primaria
Fuentes et
al.
2021 Evidencia que la atención a la
diversidad funcional mejora la equidad
y participación del alumnado.
3 Los desafíos de la
formación docente
inclusiva
Hurtado et
al.
2019 Señala que la formación docente
contextualizada es clave para prácticas
inclusivas en América Latina.
4 Patrones de desigualdad
en la dimensión
educación en el Ecuador
Mendieta
Contreras et
al.
2024 Identifica brechas educativas
estructurales que afectan la igualdad de
oportunidades.
5 Estrategias didácticas
para desarrollar prácticas
inclusivas
Palacios et
al.
2020 Destaca estrategias pedagógicas activas
que favorecen la inclusión en educación
básica.
6 De la diversidad cultural
a una educación
transcultural
Peinado 2021 Propone una educación transcultural
para responder a contextos diversos y
globalizados.
7 Estrategias pedagógicas
para construir entornos
inclusivos
Sánchez
Serrano et
al.
2026 Integra derechos humanos y cultura de
paz como base de entornos educativos
inclusivos.
8 Cultura de paz y
formación ciudadana
como bases de la
educación
Barros
Arrieta et al.
2020 Relaciona cultura de paz con formación
ciudadana y convivencia democrática.
9 Estrategias para
desarrollar la
convivencia y la paz
desde la educación
Carreño &
García
2020 Propone estrategias pedagógicas para
fortalecer la convivencia pacífica
escolar.
10 Estrategias pedagógicas
asociadas a la
convivencia armónica
Criollo
Coloma et
al.
2024 Evidencia que la convivencia armónica
favorece comportamientos prosociales.
11 Educación en valores
para la convivencia
escolar
Díaz Prieto
& Martínez
Trujillo
2022 Destaca la educación en valores como
eje para prevenir violencia escolar.
12 La cultura de paz
encarnada en los
procesos escolares
Mosquera
Aguilar
2025 Señala que la cultura de paz fortalece la
formación ciudadana en contextos
escolares.
13 Conductas conflictivas y
convivencia escolar
Ochoa et al. 2021 Analiza factores ecológicos que
influyen en conflictos escolares y su
prevención.
14 Gestión de conflictos y
mediación escolar
Quintero
López
2020 Demuestra la mediación escolar como
herramienta eficaz para cultura de paz.
15 La cultura de paz en
educación secundaria
obligatoria
Romero
Pastor et al.
2022 Propone una asignatura específica para
fortalecer cultura de paz en secundaria.
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
246
Nro. Título del estudio Autores Año Hallazgo principal
16 Pedagogia para a cultura
de paz, cidadania e
direitos humanos
Cabezudo 2020 Vincula memoria histórica y justicia
con educación para la paz y ciudadanía.
17
Tres concepciones de
paz: ausencia de
violencia, construcción
cultural y
transformadora
González
Gómez
2024
Diferencia enfoques de paz y destaca su
dimensión transformadora.
18 La cultura en un mundo
global: ¿uniformización
o diversificación?
Linares 2020 Analiza la diversidad cultural como reto
y oportunidad educativa.
19
Complejidad de las
interacciones en la
construcción de la paz
Román
Acosta et al.
2025
Explica la paz como proceso complejo
influido por factores sociales y
políticos.
20
Pupils’ experiences of
participation in a
multidisciplinary
learning module
Niemi &
Kiilakoski
2020
Evidencia que la participación
estudiantil fortalece cooperación y
convivencia.
21 Future school well-
being: imagined futures
of Finnish youth
Nikula et al. 2024 Destaca el bienestar escolar como
componente clave de entornos
inclusivos.
Nota: Elaboración propia
DISCUSIÓN
Tras efectuar el análisis global y la revisión
por categorías, se identificó lo siguientes:
Fundamentos teóricos de la educación
inclusiva y los derechos humanos
La educación inclusiva se erige como un
horizonte ético que interpela a la escuela
contemporánea. No se trata de abrir la puerta y
permitir el ingreso, sino de transformar la casa
entera para que cada persona encuentre un
lugar digno. En esa arquitectura simbólica, los
derechos humanos funcionan como cimientos
firmes que sostienen prácticas pedagógicas
orientadas hacia la equidad, la dignidad y el
reconocimiento mutuo.
Desde esta perspectiva, la escuela deja de
ser un espacio homogéneo y se convierte en un
mosaico vivo de identidades, lenguas y
experiencias. Ainscow (2024) describe este
tránsito como una reconstrucción institucional
que elimina barreras y cultiva comunidades de
aprendizaje donde la diferencia no incomoda,
sino que enriquece. Así, la inclusión se
experimenta como una convivencia que respira
diversidad y se nutre de ella.
Hablar de equidad implica mirar con
atención las desigualdades que atraviesan la
vida escolar. Mendieta Contreras et al. (2024)
evidencian brechas estructurales que pesan
como mochilas invisibles sobre muchos
estudiantes. Frente a ello, la educación
inclusiva actúa como un puente que acorta
distancias sociales y emocionales, permitiendo
que cada trayectoria educativa encuentre
apoyo, reconocimiento y oportunidades reales
de desarrollo.
En las aulas, la diversidad funcional plantea
desafíos que invitan a reinventar las prácticas
pedagógicas. Fuentes et al. (2021) destacan
que atender estas diferencias no es un acto de
benevolencia, sino una responsabilidad ética y
profesional. El docente se convierte entonces
en un artesano del aprendizaje, moldeando
estrategias flexibles que permiten a cada
estudiante participar, comprender y construir
significado desde sus propias capacidades.
La formación docente adquiere un matiz
profundamente humano cuando se orienta
hacia la inclusión. Hurtado et al. (2019)
subrayan la necesidad de preparar educadores
capaces de leer la realidad social de sus
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
247
estudiantes y responder con sensibilidad
pedagógica. No basta con dominar contenidos;
se requiere empatía, escucha activa y la
convicción de que toda persona puede
aprender cuando se siente valorada.
Las prácticas inclusivas no nacen de la
improvisación, sino de decisiones didácticas
intencionales. Palacios et al. (2020) destacan
estrategias activas que promueven la
participación y el trabajo colaborativo. En
estas dinámicas, el aula se transforma en un
taller colectivo donde las voces se entrelazan,
las ideas circulan y el conocimiento se
construye como una obra compartida que
refleja múltiples miradas.
La educación transcultural amplía el
horizonte inclusivo al reconocer la riqueza de
los encuentros culturales. Peinado (2021)
plantea que la escuela puede convertirse en un
territorio de diálogo donde las diferencias
culturales no se diluyen, sino que dialogan con
respeto. Este intercambio genera aprendizajes
profundos, capaces de derribar prejuicios y de
sembrar una ciudadanía abierta al mundo.
Integrar los derechos humanos en la
educación implica más que enunciar
principios; requiere vivirlos cotidianamente.
Sánchez Serrano et al. (2026) destacan que los
entornos inclusivos se construyen cuando la
dignidad, la igualdad y la participación
orientan las decisiones pedagógicas. De este
modo, la escuela se convierte en un espacio
donde la justicia deja de ser un concepto
abstracto y se manifiesta en acciones
concretas.
La inclusión, entendida como derecho,
transforma la experiencia escolar en una
travesía compartida. Cada estudiante aporta su
historia, sus temores y sus sueños, y la
comunidad educativa aprende a tejer esas
diferencias en un tapiz común. Este proceso
genera pertenencia, reduce la exclusión y
fortalece vínculos que trascienden el aula,
proyectándose hacia una sociedad más justa y
solidaria.
Los fundamentos teóricos de la educación
inclusiva y los derechos humanos orientan una
pedagogía que late con sentido humano. No se
trata de alcanzar una perfección inalcanzable,
sino de caminar con coherencia hacia prácticas
más justas. En ese recorrido, la escuela se
convierte en un faro que ilumina posibilidades,
recordándonos que educar también es un acto
de esperanza compartida.
Cultura de paz y convivencia escolar
La cultura de paz en la escuela se asemeja a
un jardín que requiere cuidado constante,
diálogo y paciencia. Cada gesto cotidiano,
desde un saludo hasta la resolución de un
desacuerdo, nutre un clima donde la dignidad
florece. Barros Arrieta et al. (2020) destacan
que educar para la paz implica formar
ciudadanía comprometida, capaz de convivir
con respeto y responsabilidad compartida en
comunidad.
Cuando la convivencia escolar se fortalece,
el aula deja de ser un espacio tenso y se
transforma en un territorio de confianza.
Carreño y García (2020) describen estrategias
pedagógicas que promueven acuerdos
colectivos y normas construidas con
participación estudiantil. Estas prácticas
generan pertenencia y reducen conflictos, pues
cada estudiante siente que su voz cuenta y que
sus acciones tienen impacto en el bienestar
común.
La prevención de la violencia comienza con
el reconocimiento de las emociones que
habitan la vida escolar. Díaz Prieto y Martínez
Trujillo (2022) resaltan la educación en valores
como un camino para cultivar empatía, respeto
y solidaridad. Así, las palabras reemplazan a
los gritos, y los gestos de cuidado desplazan a
la indiferencia, creando ambientes donde
aprender resulta una experiencia segura y
humanizante.
Las estrategias de convivencia armónica
funcionan como puentes que conectan
diferencias. Criollo Coloma et al. (2024)
evidencian que el trabajo cooperativo y la
comunicación asertiva favorecen
comportamientos prosociales. En estos
espacios, el conflicto deja de percibirse como
amenaza y se interpreta como oportunidad para
crecer, dialogar y construir acuerdos que
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
248
fortalecen la cohesión del grupo y el respeto
mutuo.
Comprender las raíces de los conflictos
escolares permite abordarlos con sensibilidad
y justicia. Ochoa et al. (2021) analizan factores
ecológicos que influyen en conductas
disruptivas, recordándonos que el
comportamiento estudiantil refleja múltiples
realidades. Esta mirada amplia invita a
responder con estrategias restaurativas que
priorizan la reparación del daño y la
reconstrucción de vínculos, en lugar de
sanciones que profundizan la exclusión.
La mediación escolar se presenta como una
práctica que enseña a dialogar incluso en
medio de la tensión. Quintero López (2020)
muestra que los estudiantes mediadores
aprenden a escuchar, interpretar y facilitar
acuerdos. Esta experiencia transforma la
percepción del conflicto, convirtiéndolo en un
espacio pedagógico donde se ejercitan
habilidades sociales y se cultiva una
convivencia basada en el respeto y la
corresponsabilidad.
Hablar de cultura de paz implica integrar la
formación ciudadana en cada experiencia
educativa. Mosquera Aguilar (2025) plantea
que la paz se encarna en prácticas diarias que
promueven participación, justicia y
reconocimiento del otro. De esta manera, la
escuela se convierte en un laboratorio social
donde los estudiantes ensayan formas de
convivencia democrática que luego proyectan
hacia sus comunidades.
La propuesta de una asignatura orientada a
la cultura de paz abre nuevas posibilidades
pedagógicas. Romero Pastor et al. (2022)
destacan que estos espacios curriculares
permiten reflexionar sobre derechos humanos,
resolución pacífica de conflictos y convivencia
democrática. En ellos, el aprendizaje
trasciende los contenidos tradicionales y se
convierte en una experiencia formativa que
moldea actitudes, valores y compromisos
ciudadanos duraderos.
Cuando la paz se vive en la escuela, el
silencio deja de ser miedo y se transforma en
serenidad. Los pasillos resuenan con risas,
conversaciones y acuerdos que nacen del
respeto. La convivencia se percibe como una
construcción colectiva, donde cada persona
aporta su historia y aprende a valorar la
diferencia, tejiendo relaciones que sostienen el
aprendizaje y fortalecen el sentido de
pertenencia.
La cultura de paz y la convivencia escolar
orientan una pedagogía que protege, abraza y
transforma. No se trata de evitar conflictos,
sino de aprender a transitarlos con humanidad.
En ese camino, la escuela se erige como un
refugio ético donde la democracia se practica a
diario y donde cada estudiante descubre que
vivir en paz también es aprender a convivir.
Educación en valores, ciudadanía y cultura
de paz desde enfoques críticos
La educación en valores se asemeja a un
tejido que entrelaza memorias, identidades y
esperanzas colectivas. No es un adorno
curricular, sino una experiencia viva que
atraviesa la cotidianidad escolar. Cabezudo
(2020) vincula esta formación con ciudadanía
y derechos humanos, recordándonos que
educar implica cultivar conciencia histórica y
sensibilidad social frente a las heridas que aún
atraviesan nuestras comunidades
contemporáneas.
Cuando la memoria histórica encuentra
espacio en el aula, el pasado deja de ser un
relato distante y se transforma en aprendizaje
ético. Los estudiantes escuchan voces que
antes permanecían silenciadas y descubren que
la justicia también se construye con recuerdos.
Esta pedagogía despierta empatía, fortalece la
responsabilidad colectiva y abre caminos para
sociedades que reconocen su historia sin
repetir sus violencias.
La cultura de paz adquiere profundidad
cuando se analiza desde perspectivas críticas
que cuestionan estructuras de desigualdad.
González Gómez (2024) distingue
concepciones de paz que van más allá de la
ausencia de violencia, incorporando
dimensiones culturales y transformadoras.
Esta mirada invita a repensar la escuela como
espacio donde se confrontan injusticias y se
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
249
gestan prácticas orientadas hacia la equidad y
la dignidad.
En un mundo globalizado, la educación
enfrenta tensiones entre uniformidad y
diversidad cultural. Linares (2020) reflexiona
sobre estos procesos, señalando que la cultura
puede diluirse o fortalecerse según las
dinámicas sociales. En el aula, esta tensión se
percibe en lenguas, costumbres y narrativas
que conviven. Reconocerlas con respeto
permite construir ciudadanía abierta, capaz de
dialogar sin perder raíces ni identidad.
Formar ciudadanía implica aprender a
habitar lo común sin borrar las diferencias. La
escuela se convierte en una plaza simbólica
donde se ensayan acuerdos, se escuchan
disensos y se construyen proyectos
compartidos. En este espacio, la educación en
valores deja de ser discurso y se convierte en
práctica cotidiana que fortalece la convivencia
democrática y el compromiso con el bien
colectivo.
Román Acosta et al. (2025) describen la
construcción de la paz como un proceso
complejo, influido por factores sociales,
políticos y culturales. Esta complejidad se
refleja en la vida escolar, donde cada
interacción revela tensiones y posibilidades.
Comprender esta trama permite diseñar
experiencias educativas que promuevan
diálogo, pensamiento crítico y acciones
orientadas a transformar realidades marcadas
por la desigualdad.
La justicia social, cuando se integra al
currículo, deja de ser una consigna abstracta y
se vuelve experiencia tangible. Los estudiantes
analizan problemáticas cercanas, cuestionan
inequidades y proponen alternativas. Este
ejercicio fortalece su agencia y les permite
reconocerse como sujetos capaces de incidir en
su entorno, construyendo una cultura de paz
que nace del compromiso con la dignidad
humana.
Las metáforas de la paz adquieren cuerpo en
gestos sencillos: compartir la palabra, respetar
turnos, reconocer errores y reparar daños.
Estas prácticas cotidianas modelan valores que
trascienden el aula. La educación se convierte
así en un laboratorio ético donde se ensayan
formas de convivencia que desafían la
indiferencia y promueven relaciones basadas
en el cuidado y la corresponsabilidad.
Mirar la cultura desde enfoques críticos
implica reconocer que toda práctica educativa
transmite visiones del mundo. Por ello, la
escuela tiene la oportunidad de cuestionar
estereotipos, ampliar horizontes y promover
pensamiento reflexivo. Este proceso no busca
respuestas únicas, sino preguntas profundas
que permitan a los estudiantes comprender su
realidad y actuar con sensibilidad frente a las
diferencias.
La educación en valores, ciudadanía y
cultura de paz se entrelaza con memoria,
justicia y transformación social. No es un ideal
distante, sino una práctica que se construye día
a día en la escuela. En ese camino, docentes y
estudiantes descubren que educar también
significa sanar, recordar y proyectar futuros
donde la dignidad humana sea el principio que
oriente toda convivencia.
Bienestar escolar, participación estudiantil
y clima educativo inclusivo
El bienestar escolar se percibe como una
atmósfera que envuelve cada rincón del aula,
similar a una luz tibia que invita a permanecer.
Cuando los estudiantes se sienten seguros y
valorados, el aprendizaje fluye con
naturalidad. La escuela deja de ser un lugar de
obligaciones y se convierte en un espacio de
encuentro, donde la presencia de cada persona
importa y transforma la experiencia educativa.
La participación estudiantil abre puertas
que antes permanecían cerradas. Tomar la
palabra, proponer ideas y construir acuerdos
fortalece el sentido de pertenencia. Niemi y
Kiilakoski (2020) destacan que involucrar al
alumnado en experiencias colaborativas
favorece la cooperación y reduce conflictos.
Así, la escuela se transforma en un taller
compartido donde cada voz encuentra eco y
reconocimiento dentro del grupo.
El aprendizaje colaborativo actúa como un
puente que conecta diferencias y talentos.
Cuando los estudiantes trabajan juntos,
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
250
descubren que el conocimiento se construye en
diálogo. Las miradas se cruzan, las dudas se
comparten y las soluciones se elaboran
colectivamente. Este proceso fortalece
habilidades sociales, fomenta la empatía y
convierte el aula en una comunidad que
aprende con y desde la diversidad.
Un clima escolar inclusivo se construye con
gestos cotidianos que transmiten respeto y
cuidado. Saludar, escuchar y valorar las
opiniones generan confianza. Estas prácticas,
aunque sencillas, crean un ambiente donde
equivocarse no provoca miedo, sino
oportunidades de aprendizaje. La escuela se
vuelve un refugio emocional que sostiene a los
estudiantes mientras exploran ideas,
emociones y proyectos compartidos.
El bienestar no se limita a la ausencia de
conflictos; implica la presencia activa de
relaciones saludables. Nikula et al. (2024)
resaltan que imaginar futuros escolares
centrados en el bienestar fortalece la
motivación y el compromiso estudiantil.
Cuando los jóvenes visualizan una escuela que
los acoge, se involucran con mayor entusiasmo
y construyen vínculos que sostienen su
desarrollo personal y académico.
Participar en decisiones escolares
transforma la percepción del poder dentro del
aula. Los estudiantes dejan de ser receptores
pasivos y se reconocen como actores capaces
de incidir en su entorno. Esta experiencia
fortalece la autonomía, promueve la
responsabilidad compartida y alimenta una
convivencia democrática que se practica a
diario, más allá de los discursos formales sobre
ciudadanía.
El clima educativo inclusivo también se teje
en los silencios respetuosos y en las pausas que
permiten escuchar al otro. En esos instantes, el
aula respira calma y se abre a la comprensión
mutua. La diversidad deja de ser una barrera y
se convierte en fuente de aprendizaje,
recordándonos que cada historia personal
aporta matices que enriquecen la experiencia
colectiva.
Cuando el bienestar se integra a la vida
escolar, los pasillos se llenan de
conversaciones genuinas y risas compartidas.
Las relaciones se vuelven más humanas y el
aprendizaje adquiere sentido. Los estudiantes
no asisten por obligación, sino por el deseo de
encontrarse, crear y crecer junto a otros. La
escuela se transforma en una comunidad que
acompaña y celebra cada avance.
El aprendizaje cooperativo enseña a confiar
en las capacidades propias y ajenas. Al
resolver tareas en equipo, los estudiantes
descubren que la diversidad de ideas amplía
horizontes. Esta experiencia fortalece la
solidaridad y reduce la competencia
desmedida, dando lugar a una cultura escolar
donde el éxito se entiende como un logro
colectivo y no como una meta individual
aislada.
El bienestar escolar, la participación
estudiantil y el clima educativo inclusivo
configuran una pedagogía que abraza la
diversidad. No se trata de alcanzar armonía
perfecta, sino de construir relaciones basadas
en respeto y cuidado mutuo. En ese proceso, la
escuela se convierte en un espacio donde
aprender también significa sentirse parte de
una comunidad que acoge y transforma.
CONCLUSIONES
Los hallazgos confirman que el bienestar
escolar no es un añadido decorativo, sino el
pulso que sostiene la vida educativa cotidiana.
Cuando el estudiantado se siente escuchado y
valorado, la participación fluye con
naturalidad. Se percibe un ambiente más
humano, cercano, donde aprender deja de ser
una obligación fría y se transforma en una
experiencia compartida, significativa y
profundamente motivadora para todos.
La participación estudiantil, integrada en la
toma de decisiones y en la construcción de
normas de convivencia, fortalece el sentido de
pertenencia. No es un gesto simbólico; es una
práctica viva que despierta responsabilidad y
empatía. En ese proceso, el aula se convierte
en un espacio donde cada voz cuenta, y esa
simple certeza cambia la manera en que se
habita la escuela.
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
251
El aprendizaje colaborativo se revela como
un puente que conecta diferencias y transforma
tensiones en oportunidades de encuentro.
Trabajar juntos no elimina los conflictos, pero
enseña a mirarlos con respeto y paciencia.
Poco a poco, se teje una red de apoyo entre
pares que sostiene a quienes dudan, celebra los
logros colectivos y cultiva una convivencia
más armónica.
Un clima educativo inclusivo se construye
en los detalles cotidianos: un saludo sincero,
una explicación paciente, la disposición a
escuchar. Estas acciones, aparentemente
pequeñas, crean seguridad emocional y
favorecen la participación activa. Cuando el
miedo a equivocarse disminuye, el aprendizaje
florece. La escuela, entonces, se siente como
un lugar donde es posible ser uno mismo sin
reservas.
En coherencia con los objetivos planteados,
el estudio demuestra que integrar bienestar,
participación y colaboración transforma la
cultura escolar. No se trata de cambios
inmediatos, sino de procesos sostenidos que
requieren compromiso colectivo. Aun así, los
resultados invitan a la esperanza: es posible
construir entornos educativos más justos,
sensibles y pacíficos, donde aprender también
signifique convivir mejor.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ainscow, M. (2024). Developing inclusive schools:
Pathways to success. Routledge.
https://doi.org/10.4324/9781003438014
Barros Arrieta, D., Amell, G. L., Calí, E. G., &
Escorcia, L. R. (2020). Cultura de paz y
formación ciudadana como bases de la
educación en Colombia. Utopía y Praxis
Latinoamericana, 25(11), 285
–
299.
https://www.redalyc.org/journal/279/2796
4922020/27964922020.pdf
Cabezudo, A. (2020). Pedagogia para a cultura de
paz, cidadania e direitos humanos: Uma
construção que apela à memória e à justiça.
Revista Educar Mais, 4(3), 542
–
552.
https://doi.org/10.15536/reducarmais.4.20
20.1943
Carreño, M., & García, H. R. (2020). Estrategias
para desarrollar la convivencia y la paz
desde la educación. Academia y
Virtualidad, 13(2), 35
–
56.
https://revistas.umng.edu.co/index.php/rav
i/article/download/4501/4366
Criollo Coloma, M. D., Altamirano Rivadeneira,
M. P., Bassantes Hernández, D. M., Zeas
García, M. F., & Yánez Cajas, G. del P.
(2024). Estrategias pedagógicas asociadas
a la convivencia armónica: Una cultura de
paz ante el comportamiento social. Revista
Social Fronteriza, 4(4), e44392.
https://doi.org/10.59814/resofro.2024.4(4)
392
Díaz Prieto, Y., & Martínez Trujillo, N. E. (2022).
Educación en valores para la convivencia
escolar. Horizontes Revista de
Investigación en Ciencias de la Educación,
6(26), 2279
–
2295.
Fuentes, V., García-Domingo, M., Amezcua
Aguilar, P., & Amezcua, T. (2021). La
atención a la diversidad funcional en
educación primaria. REICE. Revista
Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y
Cambio en Educación, 19(1), 91
–
106.
https://doi.org/10.15366/reice2021.19.1.0
06
González Gómez, E. (2024). Tres concepciones de
paz: Ausencia de violencia, construcción
cultural y transformadora: Una revisión
documental. Eirene Estudios de Paz y
Conflictos, 7(13), 67
–
94.
https://doi.org/10.62155/eirene.v7i13.278
Hurtado, Y., Mendoza, R., & Viejó, A. (2019). Los
desafíos de la formación docente inclusiva:
Perspectivas desde el contexto
latinoamericano. Revista Internacional de
Apoyo a la Inclusión, Logopedia, Sociedad
y Multiculturalidad, 5(2), 98
–
110.
https://www.redalyc.org/journal/5746/574
660910009/html/
Linares, Y. (2020). La cultura en un mundo global:
¿Uniformización o diversificación?
Revista Colombiana de Humanidades,
52(97), 287
–
306.
https://doi.org/10.15332/21459169/5593
Mendieta Contreras, A. S., Chifla González, D. A.,
Muñoz Mero, E. D., & Yela Burgos, R. T.
(2024). Patrones de desigualdad en la
dimensión educación en el Ecuador.
Religación, 9(41), e2401283.
https://doi.org/10.46652/rgn.v9i41.1283
Mosquera Aguilar, S. Y. (2025). La cultura de paz
encarnada en los procesos escolares: Un
camino indispensable para la formación
ciudadana. Pedagogical Constellations:
Journal of Interdisciplinary Educational
Research, 4(2), 644
–
668.
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
252
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?
codigo=10516114
Niemi, R., & Kiilakoski, T. (2020). “I learned to
cooperate with my friends and there were
no quarrels”: Pupils’ experiences of
participation in a multidisciplinary
learning module. Scandinavian Journal of
Educational Research, 64(7), 984
–
998.
https://doi.org/10.1080/00313831.2019.16
39817
Nikula, E., Järvinen, T., & Laiho, A. (2024). Future
school well-being: A qualitative study on
the imagined futures of Finnish youth.
Journal of Youth Studies, 1
–
17.
https://doi.org/10.1080/13676261.2024.23
96336
Ochoa, A., Garbus, P., & Morales, A. (2021).
Conductas conflictivas y convivencia
escolar: Análisis desde el modelo
ecológico. Sinéctica, 57, 1
–
22.
https://doi.org/10.31391/S2007-
7033(2021)0057-012
Palacios, J., Cadenillas-Albornoz, V., Chávez-
Ortiz, P., Flores-Barrios, R., & Abad-
Escalante, K. (2020). Estrategias
didácticas para desarrollar prácticas
inclusivas en docentes de educación
básica. Revista Eleuthera, 22(2), 51
–
70.
https://doi.org/10.17151/eleu.2020.22.2.4
Peinado, M. (2021). De la diversidad cultural a una
educación transcultural. Revista
Internacional de Apoyo a la Inclusión,
Logopedia, Sociedad y Multiculturalidad,
7(1), 82
–
91.
https://doi.org/10.17561/riai.v7.n1.5
Quintero López, I. (2020). Gestión de conflictos y
mediación escolar en alumnos de la
licenciatura en ciencias de la educación
como herramientas para el desarrollo de
una cultura de la paz. Conrado, 16(72),
123
–
130.
http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1990-
86442020000100123&script=sci_abstract
Román Acosta, D. D., Andrada-Zurita, C. Y., &
Bracho-Fuenmayor, P. L. (2025).
Complejidad de las interacciones de
factores clave en la construcción de la paz
en un mundo postpandémico. Las Torres
de Lucca. International Journal of
Political Philosophy, 14(2), 377
–
388.
https://doi.org/10.5209/ltdl.93845
Romero Pastor, B., Esteban Martínez, A. I., &
Sánchez Fernández, S. (2022). La cultura
de paz en educación secundaria
obligatoria: Análisis de la situación y
propuestas para una asignatura
específica. Universidad de Granada.
http://hdl.handle.net/10481/76064
Sánchez Serrano, C. J., Hernández Escobar, M., &
Salgado Jaramillo, G. I. (2026). Estrategias
pedagógicas para construir entornos
inclusivos desde los derechos humanos y la
cultura de paz. Revista Iberoamericana de
Educación, 100(1), 51
–
65.
https://doi.org/10.35362/rie10017186
DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
Las autoras declaran no tener conflictos de intereses.
DERECHOS DE AUTOR
Tierra Villa, J. P., Castro Mazon, V. A., & Totoy Cabezas, M. A. (2026)
SAGA Rev. Cienc. Multidiscip. | e-ISSN 3073-1151 | Enero-Marzo, 2026 | vol. 3 | núm. 1 | pág. 241-253
253
Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo la licencia Creative Commons de Atribución No
Comercial 4.0, que permite su uso sin restricciones, su distribución y reproducción por cualquier
medio, siempre que no se haga con fines comerciales y el trabajo original sea fielmente citado.
El texto final, datos, expresiones, opiniones y apreciaciones contenidas en esta publicación es de
exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan el pensamiento de la revista.