97
Revista Científica Multidisciplinar
https://revistasaga.org/
e-ISSN
3073-1151
Abril-Junio
, 2026
Vol.
3
, Núm.
2
,
97-110
https://doi.org/10.63415/saga.v3i2.367
Artículo de Investigación
.
Desarrollo de habilidades socioemocionales mediante metodologías
activas en educación inicial y básica
Development of Socioemotional Skills through Active Methodologies in Early and
Basic Education
Desenvolvimento de Habilidades Socioemocionais por meio de Metodologias Ativas
na Educação Inicial e Básica
Nathaly Julia Valdez Jimbo
1
, María Isabel Jimbo Guayllasaca
2
,
Erika Estefanía Rodriguez Valladares
3
, Jose Armando Feijóo Carpio
4
1
Unidad Educativa 12 de Noviembre, Machala, Ecuador
2
Unidad Educativa Enriqueta de Wind de Laniado, Machala, Ecuador
3
Unidad Educativa La Dolorosa, Cariamanga, Ecuador
4
Escuela de Educación Básica 9 de Octubre, Zaruma, Ecuador
Recibido
: 2026-02-15 /
Aceptado
: 2026-03-20 /
Publicado
: 2026-04-01
RESUMEN
Introducción: El desarrollo de habilidades socioemocionales en educación inicial y básica ha adquirido relevancia en la
formación integral, articulándose con metodologías activas que promueven aprendizajes significativos. Objetivos:
Analizar la relación entre metodologías activas y el fortalecimiento de competencias socioemocionales en estudiantes.
Métodos: Se realizó una revisión sistemática con criterios de elegibilidad definidos, búsqueda en bases de datos
académicas y literatura gris, así como procesos de selección, extracción y síntesis de información. Resultados: Se
identificó que estrategias como el Aprendizaje Basado en Proyectos, el enfoque STEM y las actividades lúdicas favorecen
la autorregulación, la empatía, la comunicación y la convivencia escolar, generando ambientes participativos y
emocionalmente seguros. Conclusiones: La integración intencional de metodologías activas fortalece el desarrollo
socioemocional, resalta el papel del docente como mediador y abre oportunidades para innovaciones pedagógicas
orientadas al bienestar y aprendizaje integral del estudiante.
Palabras clave:
habilidades socioemocionales; metodologías activas; educación básica; aprendizaje significativo;
convivencia escolar; formación docente
ABSTRACT
Introduction: The development of socioemotional skills in early and basic education has gained relevance in
comprehensive training, linked to active methodologies that foster meaningful learning. Objectives: To analyze the
relationship between active methodologies and the strengthening of socioemotional competencies in students. Methods:
A systematic review was conducted with defined eligibility criteria, searches in academic databases and grey literature,
along with processes of selection, extraction, and synthesis of information. Results: Strategies such as Project-Based
Learning, STEM approaches, and playful activities enhance self-regulation, empathy, communication, and school
coexistence, promoting participatory and emotionally safe environments. Conclusions: The intentional integration of
active methodologies strengt
hens socioemotional development, highlights the teacher’s role as a mediator, and opens
opportunities for pedagogical innovation focused on student well-being and holistic learning.
Keywords
: socioemotional skills; active methodologies; basic education; meaningful learning; school coexistence;
teacher training
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RESUMO
Introdução: O desenvolvimento de habilidades socioemocionais na educação inicial e básica tem ganhado relevância na
formação integral, articulando-se com metodologias ativas que promovem aprendizagens significativas. Objetivos:
Analisar a relação entre metodologias ativas e o fortalecimento de competências socioemocionais nos estudantes.
Métodos: Realizou-se uma revisão sistemática com critérios de elegibilidade definidos, busca em bases de dados
acadêmicas e literatura cinzenta, além de processos de seleção, extração e síntese das informações. Resultados:
Identificou-se que estratégias como Aprendizagem Baseada em Projetos, enfoque STEM e atividades lúdicas favorecem
a autorregulação, empatia, comunicação e convivência escolar, promovendo ambientes participativos e emocionalmente
seguros. Conclusões: A integração intencional de metodologias ativas fortalece o desenvolvimento socioemocional,
destaca o papel do docente como mediador e amplia possibilidades de inovação pedagógica voltada ao bem-estar e à
aprendizagem integral.
Palavras-chave
: habilidades socioemocionais; metodologias ativas; educação básica; aprendizagem significativa;
convivência escolar; formação docente
Forma sugerida de citar (APA):
Valdez Jimbo, N. J., Jimbo Guayllasaca, M. I., Rodriguez Valladares, E. E., & Feijóo Carpio, J. A. (2026). Relación entre la percepción ambiental y
los trastornos del sueño en áreas de alto tráfico vehicular de Cochabamba, Bolivia. SAGA: Revista Científica Multidisciplinar, 3(2), 97-110.
https://doi.org/10.63415/saga.v3i2.367
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons de Atribución No Comercial 4.0
INTRODUCCIÓN
El desarrollo de habilidades
socioemocionales ha cobrado una relevancia
creciente en la educación inicial y básica, al
reconocerse su influencia en el aprendizaje
integral. Más allá de contenidos académicos, la
formación actual demanda atender emociones,
relaciones y conductas. Esta revisión se
inscribe en esa necesidad, articulando aportes
recientes que permiten comprender la
interacción entre metodologías activas y
crecimiento socioemocional.
Diversas investigaciones han evidenciado
que el aprendizaje no ocurre en aislamiento
cognitivo, sino en interacción constante con
factores emocionales. En esta línea, Delgado
(2021) destaca que las habilidades sociales en
la infancia se construyen mediante
experiencias compartidas, mientras Meneses
(2022) vincula las competencias emocionales
con el rendimiento académico, reforzando la
importancia de integrar estas dimensiones en
los procesos educativos.
Las metodologías activas han ganado
protagonismo al promover una participación
más dinámica del estudiante. Abad y
Rodríguez (2022) señalan que el Aprendizaje
Basado en Proyectos fortalece habilidades
sociales mediante la
համագործ
ación,
mientras Bernal Párraga et al. (2024)
evidencian que el enfoque STEM potencia
tanto el pensamiento crítico como la
interacción social en entornos educativos
diversos.
A pesar de estos avances, persiste una
dispersión teórica y metodológica que dificulta
una comprensión integrada del fenómeno.
Astudillo Yaguana et al. (2024) resaltan la
necesidad de articular estrategias activas con el
desarrollo socioemocional, mientras Gonzáles
et al. (2023) advierten que las competencias
emocionales requieren enfoques sistemáticos
para consolidarse en la educación básica.
En relación con la convivencia escolar,
Cristobal (2024) enfatiza que la comunicación
asertiva y la autorregulación emocional
influyen directamente en la calidad de las
relaciones. A su vez, Gutiérrez et al. (2023)
evidencian que programas orientados a la
convivencia fortalecen habilidades sociales, lo
que refuerza la importancia de integrar estas
dimensiones en propuestas pedagógicas
innovadoras.
Las estrategias lúdicas y psicopedagógicas
también han demostrado su valor en este
campo. Bernal (2021) plantea que la lúdica
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facilita la expresión emocional, mientras
Cabrera (2021) destaca el impacto de
intervenciones psicopedagógicas en el
desarrollo de habilidades emocionales. Estos
enfoques permiten atender la diversidad de los
estudiantes desde una perspectiva más humana
y cercana.
En el plano teórico, Botella y Ramos (2019)
aportan desde la teoría de la
autodeterminación, destacando la importancia
de la motivación en el aprendizaje. Asimismo,
Elias y Leverett (2021) proponen guías para
integrar el aprendizaje socioemocional en la
práctica docente, ofreciendo orientaciones que
articulan teoría y acción en el aula.
La evaluación de estas habilidades
representa un desafío significativo. García
(2018) señala que medir competencias
socioemocionales requiere
تاودأ
flexibles y
comprensivas, mientras Díaz (2014) enfatiza la
necesidad de integrar procesos evaluativos en
la formación docente. Estas perspectivas
evidencian la complejidad de valorar
dimensiones que trascienden lo observable
inmediato.
En este marco, el objetivo de la presente
revisión es analizar de manera integral el
desarrollo de habilidades socioemocionales
mediante metodologías activas en educación
inicial y básica. Se busca identificar enfoques,
estrategias y evidencias que permitan
comprender mejor esta relación, así como
reconocer vacíos en la literatura que orienten
futuras investigaciones.
La relevancia de este estudio radica en su
potencial para orientar prácticas educativas
más integrales y sensibles a las necesidades
actuales. Al articular distintos enfoques y
evidencias, se espera contribuir al
fortalecimiento de propuestas pedagógicas que
promuevan el bienestar emocional y social,
impactando tanto en el ámbito académico
como en la formación de ciudadanos capaces
de convivir en sociedad.
METODOLOGIA
La revisión sistemática se estructuró a partir
de una pregunta de investigación orientada a
comprender la relación entre metodologías
activas y el desarrollo de habilidades
socioemocionales en educación inicial y
básica. Esta interrogante guio todo el proceso
metodológico, delimitando el alcance del
estudio y permitiendo organizar de manera
coherente la búsqueda, selección y análisis de
la evidencia disponible.
La formulación de la pregunta respondió a
la necesidad de integrar hallazgos dispersos en
la literatura reciente. Se planteó identificar qué
metodologías activas contribuyen al desarrollo
socioemocional y bajo qué condiciones se
implementan. Este enfoque permitió abordar el
fenómeno desde una perspectiva amplia,
considerando tanto resultados educativos
como experiencias pedagógicas documentadas
en diversos entornos formativos.
Posteriormente, se definieron criterios de
elegibilidad que orientaron la inclusión de
estudios relevantes. Se consideraron
investigaciones publicadas en los últimos años,
centradas en educación inicial y básica, y que
abordaran explícitamente habilidades
socioemocionales. Asimismo, se incluyeron
estudios con enfoques cualitativos,
cuantitativos y mixtos, con el propósito de
obtener una visión integral del tema analizado.
En cuanto a los desenlaces de interés, se
priorizaron aquellos relacionados con el
desarrollo de competencias emocionales,
sociales y conductuales. Se analizaron
variables como la empatía, la autorregulación,
la convivencia escolar y la comunicación
interpersonal. Estos indicadores permitieron
evaluar el impacto de las metodologías activas
en el fortalecimiento de habilidades esenciales
para el aprendizaje y la vida en sociedad.
La búsqueda de información se realizó en
bases de datos académicas reconocidas y en
fuentes de literatura gris. Se emplearon
descriptores relacionados con metodologías
activas, aprendizaje socioemocional y
educación básica. Esta estrategia permitió
identificar estudios relevantes y ampliar el
espectro de análisis, incorporando documentos
que aportan perspectivas prácticas y teóricas al
campo investigado.
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La evaluación de los artículos recuperados
se llevó a cabo mediante una revisión crítica de
su calidad metodológica. Se consideraron
aspectos como la claridad de los objetivos, la
coherencia del diseño, la validez de los
instrumentos y la pertinencia de los resultados.
Este proceso garantizó la inclusión de estudios
que aportaran evidencia confiable y
significativa para la revisión.
La selección de los estudios se realizó en
varias fases, iniciando con la revisión de títulos
y resúmenes, seguida del análisis de textos
completos. Posteriormente, se procedió a la
extracción de datos relevantes, organizando la
información en matrices que facilitaron su
comparación. Este proceso permitió identificar
patrones, tendencias y vacíos en la literatura
revisada.
La síntesis de los estudios se desarrolló
mediante un enfoque integrador, articulando
los hallazgos en categorías temáticas. Se buscó
establecer relaciones entre las metodologías
activas y el desarrollo socioemocional,
destacando coincidencias y divergencias entre
los estudios. Este análisis permitió construir
una visión comprensiva que aporta claridad al
campo investigativo.
Tabla 1
Criterios de elegibilidad de los estudios
Criterio
Inclusión
Exclusión
Tipo de estudio
Investigaciones empíricas y
revisiones sistemáticas
Opiniones, ensayos sin respaldo
metodológico
Nivel educativo
Educación inicial y básica
Educación superior o formación
no formal
Enfoque temático
Metodologías activas y
habilidades socioemocionales
Estudios centrados únicamente
en contenidos académicos
Periodo de publicación
Últimos 10 años
Estudios anteriores sin
relevancia actual
Idioma
Español, inglés y portugués
Otros idiomas sin traducción
disponible
Calidad metodológica
Estudios con diseño claro y
resultados fundamentados
Investigaciones con limitaciones
metodológicas significativas
Fuente: Autores (2026)
RESULTADOS
A partir del análisis sistemático de la
información recopilada y las categorías
previamente definidas, se organizó un
conjunto estructurado de estudios relevantes,
los cuales se presentan en la Tabla 2.
Tabla 2
Síntesis de estudios sobre desarrollo de habilidades socioemocionales mediante metodologías activas
Nro. Título del estudio
Autores Año Hallazgo
1
Análisis comparativo de la
metodología STEM y otras
metodologías activas en la
educación general básica
Bernal
Párraga et al.
2024
Evidencia que STEM potencia
habilidades socioemocionales
mediante aprendizaje activo e
interdisciplinar.
2
Innovation in Early
Childhood: Integrating STEM
from Mathematics
Bernal
Párraga et al.
2024
La integración STEM en inicial
mejora la interacción social y el
aprendizaje significativo.
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Nro. Título del estudio
Autores Año Hallazgo
3
Efectividad del Aprendizaje
Basado en Proyectos para
habilidades sociales
Ordoñez
Reino et al.
2026
El ABP fortalece habilidades
sociales como cooperación y
empatía.
4
Aprendizaje basado en
proyectos para fortalecer
habilidades sociales
Abad &
Rodríguez
2022
El ABP favorece la participación
activa y el desarrollo social en
estudiantes.
5
ABP y desarrollo sostenible
en educación primaria
Aguirregabiri
a & García
2020
El ABP promueve conciencia
social y responsabilidad
colectiva.
6
Influencia del ABP en el
proceso de enseñanza-
aprendizaje
Saavedra 2024
El ABP mejora la motivación y
el compromiso emocional del
estudiante.
7
ABP y desarrollo del
pensamiento crítico
Valverde &
Esteves
2024
Se evidencia mejora del
pensamiento crítico y
habilidades socioemocionales.
8
Estrategias activas para
potenciar habilidades
socioemocionales
Astudillo
Yaguana et
al.
2024
Las metodologías activas
fortalecen la autorregulación y el
trabajo colaborativo.
9
Habilidades sociales en
educación infantil
Delgado 2021
Las habilidades sociales son
clave en el desarrollo integral
infantil.
10
Desarrollo de habilidades
sociales mediante el
programa Aprender a
Convivir
Gutiérrez et
al.
2023
Programas estructurados
mejoran convivencia y
habilidades sociales.
11
Estimulación del desarrollo
socioemocional en niños de 4
a 5 años
Ramírez &
Rodríguez
2021
La estimulación temprana
favorece el desarrollo emocional
y social.
12
Nivel de habilidades
socioemocionales en
educación inicial
Conchoy 2022
Se identifican niveles variables
de habilidades socioemocionales
en niños.
13
Desarrollo de competencias
socioemocionales en
educación básica
Gonzáles et
al.
2023
Las competencias
socioemocionales inciden en el
rendimiento académico.
14
Competencias emocionales y
rendimiento académico
Meneses 2022
Existe relación positiva entre
competencias emocionales y
desempeño escolar.
15
Comunicación asertiva y
autorregulación emocional en
niños
Cristobal 2024
La comunicación asertiva
fortalece la autorregulación
emocional.
16
ABP y competencias
comunicativas
Gallego et al. 2024
El ABP mejora la expresión oral
y la interacción social.
17
Competencias
socioemocionales en
educación virtual
Jolay &
Purizaca
2022
La virtualidad exige nuevas
formas de desarrollo
socioemocional.
18
Estrategias metodológicas
con enfoque lúdico
Gutiérrez
Delgado et al.
2018
El enfoque lúdico favorece la
interacción y el aprendizaje
emocional.
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Nro. Título del estudio
Autores Año Hallazgo
19
Desarrollo socioemocional
mediante la lúdica
Bernal 2021
La lúdica promueve habilidades
emocionales y sociales en el
aula.
20
Estrategia psicopedagógica
basada en habilidades
emocionales
Cabrera
2021
Estrategias psicopedagógicas
mejoran la disciplina y
autorregulación.
21
Estrategias didácticas para
habilidades socioemocionales
González
2022
Las estrategias activas favorecen
el desarrollo integral del
estudiante.
22
ABP para habilidades
cognitivas en primera
infancia
González &
Maturana
2021
El ABP mejora habilidades
cognitivas y socioemocionales
tempranas.
23
Teoría de la
autodeterminación en el ABP
Botella &
Ramos
2019
La motivación autónoma es
clave en el desarrollo
socioemocional.
24
Desarrollo socioemocional y
creativo desde la percepción
docente
Cristóvão et
al.
2020
Los docentes perciben mejoras
en creatividad y habilidades
emocionales.
25
Evaluación de competencias
socioemocionales en
formación docente
Díaz
2014
La evaluación socioemocional es
fundamental en la formación
docente.
26
Guías para promover el
aprendizaje socioemocional
Elias &
Leverett
2021
Proponen lineamientos efectivos
para implementar educación
socioemocional.
27
Evaluación de habilidades
socioemocionales
García 2018
Se destacan métodos para medir
habilidades socioemocionales.
28
Competencias
socioemocionales en docentes
de educación inicial
Gómez 2019
Las competencias docentes
influyen en el desarrollo
emocional del estudiante.
Nota: Elaboración propia con base en las fuentes consultadas.
DISCUSIÓN
Metodologías activas emergentes (ABP,
STEM y enfoques innovadores)
Las metodologías activas irrumpen en el
aula como una brisa que renueva la práctica
pedagógica, desplazando la pasividad por
experiencias vivas. En este horizonte, el
aprendizaje socioemocional encuentra terreno
fértil, pues cada actividad invita a sentir,
pensar y convivir. Así, el conocimiento deja de
ser distante y adquiere textura humana,
cercana, casi palpable en la cotidianidad
escolar.
El Aprendizaje Basado en Proyectos
transforma la clase en un taller de vida, donde
cada estudiante construye sentido desde su
experiencia. Al trabajar en equipo, se tejen
vínculos, se enfrentan desacuerdos y se
aprende a escuchar. Como expresan Abad y
Rodríguez (2022), esta metodología fortalece
habilidades sociales mediante la interacción
constante, promoviendo empatía y
responsabilidad compartida entre los
participantes.
En esta dinámica, los proyectos no son
tareas aisladas, sino relatos en construcción.
Cada fase convoca emociones distintas:
curiosidad al iniciar, incertidumbre al avanzar,
satisfacción al lograr metas. Ordoñez Reino et
al. (2026) destacan que este proceso potencia
habilidades sociales, al exigir diálogo y
acuerdos, elementos que consolidan relaciones
sanas dentro del entorno educativo y fuera de
él.
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El enfoque STEM, por su parte, articula
saberes diversos en una experiencia integrada
que desafía la fragmentación del
conocimiento. Matemáticas, ciencia y
tecnología dialogan en actividades que
despiertan asombro. Bernal Párraga et al.
(2024) evidencian que esta metodología
fortalece la participación activa, favoreciendo
el desarrollo de habilidades socioemocionales
vinculadas con la perseverancia y la resolución
de problemas.
En educación inicial, la integración de
STEM adquiere matices lúdicos, donde el
juego se convierte en un puente hacia el
aprendizaje. Los niños exploran, experimentan
y descubren, mientras desarrollan confianza en
sus capacidades. Según Bernal Párraga et al.
(2024), estas experiencias tempranas
consolidan bases emocionales sólidas, al
permitir que el error sea parte natural del
proceso formativo.
El ABP, además, dialoga con la
sostenibilidad, invitando a reflexionar sobre el
entorno y la responsabilidad colectiva.
Aguirregabiria y García (2020) señalan que
este enfoque fomenta una conciencia social
que trasciende el aula. Así, los estudiantes no
aprenden contenidos aislados, sino que
construyen una mirada crítica y comprometida
con su realidad, fortaleciendo su identidad y
sentido de pertenencia.
En este entramado metodológico, el
pensamiento crítico se convierte en una brújula
que orienta decisiones. Valverde y Esteves
(2024) destacan que el ABP impulsa la
reflexión profunda, permitiendo analizar
situaciones desde múltiples perspectivas. Este
ejercicio no se limita al ámbito cognitivo;
también involucra emociones, valores y
actitudes que configuran una formación
integral.
Las estrategias activas, en su diversidad,
comparten un rasgo común: colocan al
estudiante en el centro de la experiencia
educativa. Astudillo Yaguana et al. (2024)
sostienen que estas prácticas potencian
habilidades socioemocionales al promover la
participación auténtica. En este escenario, el
aula se convierte en un espacio donde cada voz
cuenta y cada historia tiene lugar.
El docente, en este proceso, asume un rol
distinto, más cercano a un guía que acompaña
y orienta. Su presencia no impone, sino que
inspira. Saavedra (2024) resalta que el ABP
redefine la relación pedagógica, generando un
clima de confianza donde los estudiantes se
sienten valorados. Esta atmósfera favorece la
expresión emocional y el aprendizaje
significativo.
Así, las metodologías activas configuran un
paisaje educativo donde aprender implica
sentir, dialogar y construir en colectivo. No se
trata de técnicas aisladas, sino de una filosofía
que reconoce la complejidad humana. En este
camino, el aprendizaje socioemocional deja de
ser un complemento y se integra como esencia
de una educación que busca formar personas
conscientes y comprometidas.
Desarrollo de habilidades socioemocionales
en la infancia
La infancia es un territorio sensible donde
las emociones se dibujan con intensidad y cada
experiencia deja huella. En este escenario, el
desarrollo socioemocional adquiere un valor
profundo, pues no se trata únicamente de
aprender a convivir, sino de reconocerse en el
otro. Así, el aula se transforma en un espacio
donde sentir y pensar se entrelazan con
naturalidad.
En los primeros años, los niños exploran el
mundo con una mezcla de asombro y
vulnerabilidad. Cada gesto, cada palabra
compartida, contribuye a moldear su identidad
emocional. Delgado (2021) plantea que las
habilidades sociales en educación infantil se
fortalecen mediante interacciones
significativas, donde el respeto y la empatía se
construyen en la experiencia cotidiana, más
allá de discursos abstractos.
A medida que crecen, los niños comienzan
a nombrar sus emociones, aunque no siempre
logren comprenderlas del todo. Este proceso
requiere acompañamiento sensible. Ramírez y
Rodríguez (2021) destacan que la estimulación
socioemocional en edades tempranas favorece
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la autorregulación, permitiendo que los niños
enfrenten sus impulsos con mayor equilibrio y
desarrollen vínculos afectivos más estables.
En el aula, cada interacción se convierte en
una oportunidad para aprender a convivir. Los
conflictos, lejos de ser evitados, abren puertas
al diálogo y al entendimiento. Gutiérrez et al.
(2023) evidencian que programas orientados a
la convivencia fortalecen habilidades sociales,
promoviendo actitudes de cooperación y
respeto que se reflejan en la dinámica grupal y
en la vida diaria.
El desarrollo socioemocional también se
vincula con la percepción que los niños tienen
de sí mismos. Cuando se sienten escuchados,
su confianza crece y su participación se vuelve
más activa. Conchoy (2022) señala que niveles
adecuados de habilidades socioemocionales en
educación inicial se relacionan con ambientes
afectivos positivos, donde el error no genera
temor, sino aprendizaje compartido.
En educación básica, estas habilidades
adquieren nuevas dimensiones. Los
estudiantes enfrentan retos más complejos,
tanto académicos como sociales. Gonzáles et
al. (2023) sostienen que el desarrollo de
competencias socioemocionales permite
afrontar estos desafíos con mayor seguridad,
fortaleciendo la toma de decisiones y la
capacidad de establecer relaciones saludables
en diversos entornos.
El vínculo entre emociones y aprendizaje se
hace evidente en el rendimiento académico.
Meneses (2022) argumenta que las
competencias emocionales influyen en la
concentración, la motivación y la persistencia.
Así, un niño que reconoce y gestiona sus
emociones tiene mayores posibilidades de
involucrarse activamente en su proceso
formativo, construyendo aprendizajes
duraderos y significativos.
A lo largo de este proceso, el lenguaje
emocional se convierte en una herramienta
poderosa. Nombrar lo que se siente abre
caminos hacia la comprensión y el diálogo.
Los niños aprenden que sus emociones tienen
valor, que pueden expresarlas sin temor. Este
reconocimiento fortalece su autoestima y les
permite construir relaciones basadas en la
autenticidad y el respeto mutuo.
La familia y la escuela, en conjunto,
configuran el escenario donde estas
habilidades se desarrollan. No se trata de
espacios aislados, sino de entornos que
dialogan constantemente. Cuando ambos
comparten una mirada formativa, el niño
percibe coherencia y seguridad, elementos que
favorecen su bienestar emocional y su
capacidad de adaptarse a diferentes
situaciones.
Así, el desarrollo socioemocional en la
infancia se revela como un proceso dinámico,
lleno de matices y aprendizajes. Cada
experiencia, incluso aquellas que generan
incomodidad, aporta a la construcción de una
identidad sólida. En este recorrido, los niños no
aprenden únicamente a convivir, sino a habitar
el mundo con sensibilidad, reconociendo en los
otros un reflejo de sí mismos.
Comunicación, autorregulación y
convivencia escolar
La comunicación en la escuela no se limita
a palabras; es un tejido invisible que une
miradas, gestos y silencios. En ese entramado,
los niños aprenden a expresarse y a escuchar,
construyendo puentes que sostienen la
convivencia. Hablar con respeto y comprender
al otro transforma el aula en un espacio donde
cada voz encuentra sentido y cada emoción
tiene lugar.
Cuando un niño logra expresar lo que siente
sin herir, algo cambia en la dinámica colectiva.
La comunicación asertiva abre caminos de
entendimiento y reduce tensiones. Cristobal
(2024) explica que este tipo de interacción
favorece la autorregulación emocional,
permitiendo que los estudiantes gestionen sus
reacciones y construyan relaciones más
equilibradas dentro y fuera del entorno escolar.
La autorregulación, por su parte, se asemeja
a un timón interno que orienta las acciones. No
se adquiere de manera inmediata; se cultiva
con paciencia y acompañamiento. En el aula,
cada situación desafiante representa una
oportunidad para aprender a detenerse, pensar
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y actuar con mayor conciencia, fortaleciendo
así la autonomía emocional y la capacidad de
adaptación.
Las metodologías activas aportan
dinamismo a este proceso, especialmente
cuando integran actividades colaborativas.
Gallego et al. (2024) destacan que el
Aprendizaje Basado en Proyectos potencia
competencias comunicativas al exigir
intercambio constante de ideas. En este
ejercicio, los estudiantes no repiten
información; dialogan, argumentan y
construyen significados compartidos en un
ambiente de participación activa.
En escenarios virtuales, estas habilidades
adquieren nuevos matices. La ausencia de
contacto físico exige mayor claridad en la
expresión y mayor sensibilidad en la
interpretación. Jolay y Purizaca (2022) señalan
que las competencias socioemocionales en
educación virtual permiten mantener vínculos
significativos, incluso a través de pantallas,
favoreciendo la empatía y el respeto en
entornos digitales.
La convivencia escolar se nutre de estas
prácticas cotidianas. No es un estado estático,
sino un proceso en construcción permanente.
Cada interacción deja una huella, positiva o
desafiante. Por ello, enseñar a convivir implica
acompañar a los estudiantes en la comprensión
de normas, emociones y límites, promoviendo
relaciones basadas en el reconocimiento
mutuo.
El juego, en este sentido, se convierte en un
recurso pedagógico valioso. A través de
dinámicas lúdicas, los niños experimentan
situaciones sociales que requieren,
cooperación y control emocional. Gutiérrez
Delgado et al. (2018) resaltan que estas
estrategias favorecen el aprendizaje
significativo, al integrar la dimensión
emocional con la experiencia práctica en el
aula.
A medida que los estudiantes desarrollan
habilidades comunicativas y autorregulatorias,
se observa un cambio en el clima escolar. Las
discusiones se transforman en diálogos, los
conflictos en oportunidades de aprendizaje.
Este proceso no elimina las diferencias, pero
enseña a gestionarlas con respeto,
fortaleciendo la cohesión grupal y el sentido de
pertenencia.
El rol del docente resulta determinante en
este recorrido. Su forma de comunicarse, de
intervenir en conflictos y de validar emociones
influye profundamente en los estudiantes. Más
que transmitir contenidos, modela formas de
ურთიერთ
ar. En su acompañamiento, los
niños encuentran referentes que orientan su
desarrollo interpersonal y emocional.
Así, comunicación, autorregulación y
convivencia se entrelazan como hilos de una
misma trama educativa. No funcionan de
manera aislada, sino que se fortalecen
mutuamente. En este proceso, el aprendizaje
trasciende lo académico y se instala en la vida
cotidiana, formando individuos capaces de
convivir, dialogar y construir relaciones
significativas en diversos escenarios.
Estrategias pedagógicas, lúdicas y
psicopedagógicas
Las estrategias pedagógicas orientadas al
desarrollo socioemocional dibujan un paisaje
educativo donde aprender implica sentir y
convivir. En este escenario, las herramientas
didácticas adquieren un sentido práctico y
cercano. No se trata de aplicar técnicas
aisladas, sino de construir experiencias que
conecten con la vida del estudiante,
despertando interés y promoviendo vínculos
significativos en cada momento compartido.
El juego aparece como un lenguaje
universal que traduce emociones en acciones
comprensibles. A través de dinámicas lúdicas,
los niños experimentan alegría, frustración y
cooperación. Bernal (2021) plantea que la
lúdica favorece el desarrollo socioemocional al
permitir que los estudiantes expresen
sentimientos de manera espontánea, generando
aprendizajes que permanecen más allá del aula
y del tiempo escolar.
Las estrategias psicopedagógicas, por su
parte, ofrecen un acompañamiento más
profundo y personalizado. No buscan
uniformar, sino atender las particularidades de
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cada niño. Cabrera (2021) destaca que estas
intervenciones fortalecen habilidades
emocionales mediante actividades
estructuradas que integran reflexión y acción,
creando espacios donde los estudiantes pueden
reconocer sus emociones y construir respuestas
más equilibradas.
En el aula, las estrategias didácticas se
convierten en puentes entre el conocimiento y
la experiencia. No basta con explicar; es
necesario vivenciar. González (2022) señala
que las prácticas orientadas al desarrollo
socioemocional deben involucrar participación
activa, diálogo y reflexión, elementos que
permiten a los estudiantes construir
aprendizajes significativos mientras fortalecen
su capacidad de
ურთიერთ
ar con otros.
El Aprendizaje Basado en Proyectos
también encuentra su lugar dentro de estas
estrategias, integrando dimensiones cognitivas
y emocionales. González y Maturana (2021)
destacan que esta metodología favorece el
desarrollo integral en la primera infancia, al
proponer actividades que requieren
համագործ
ación, toma de decisiones y gestión
emocional, elementos esenciales para una
formación equilibrada y consciente.
Las actividades artísticas, como el dibujo, la
música o el teatro, enriquecen este proceso al
ofrecer canales alternativos de expresión. En
estos espacios, los niños comunican aquello
que a veces no logran verbalizar. La
creatividad se convierte en una vía para
explorar emociones, fortaleciendo la
autoestima y generando un ambiente donde
cada producción es valorada como parte del
aprendizaje.
El uso de cuentos y narrativas también
aporta una dimensión simbólica al desarrollo
socioemocional. A través de historias, los
estudiantes se identifican con personajes,
reconocen conflictos y exploran
լուծ
uciones.
Este recurso no impone respuestas; abre
posibilidades, permitiendo que cada niño
interprete y reflexione desde su propia
experiencia, enriqueciendo su comprensión del
mundo emocional.
Las rutinas pedagógicas, a menudo
subestimadas, cumplen un papel importante en
la construcción de seguridad emocional.
Actividades como el saludo, la despedida o los
momentos de reflexión diaria generan
estabilidad y confianza. Estos pequeños gestos,
repetidos con intención, ayudan a los niños a
anticipar lo que ocurre, favoreciendo la
autorregulación y la sensación de pertenencia.
El acompañamiento docente resulta
esencial en la implementación de estas
estrategias. No se limita a dirigir actividades,
sino que implica observar, escuchar y
responder con sensibilidad. Cada intervención
del docente puede fortalecer o debilitar el
desarrollo emocional del estudiante, por lo que
su rol exige conciencia y compromiso con una
educación que trascienda lo académico.
Así, las estrategias pedagógicas, lúdicas y
psicopedagógicas configuran un entramado
dinámico donde el aprendizaje se vive con
intensidad. Cada herramienta aporta una pieza
en la construcción de habilidades
socioemocionales. En este recorrido, el aula se
transforma en un espacio de encuentro, donde
aprender también significa sentirse
comprendido, valorado y capaz de construir
relaciones significativas.
Fundamentos teóricos, evaluación y
formación docente en educación
socioemocional
Los fundamentos teóricos de la educación
socioemocional ofrecen una base que orienta la
práctica pedagógica con sentido y coherencia.
Lejos de ser abstractos, estos principios
dialogan con la experiencia diaria en el aula.
Así, cada interacción, cada decisión didáctica,
encuentra respaldo en una comprensión más
amplia del desarrollo humano y de las
necesidades emocionales de los estudiantes.
Entre estos marcos conceptuales, la teoría
de la autodeterminación aporta una mirada
centrada en la motivación y el bienestar.
Botella y Ramos (2019) explican que el
aprendizaje se fortalece cuando se satisfacen
necesidades de autonomía, competencia y
relación. En el aula, esto se traduce en
ambientes donde los estudiantes participan
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activamente y se sienten valorados en su
proceso formativo.
La percepción docente también influye en el
desarrollo socioemocional de los estudiantes.
No se trata únicamente de lo que se enseña,
sino de la manera en que se interpreta y
acompaña el aprendizaje. Cristóvão et al.
(2020) destacan que los docentes que
reconocen la dimensión emocional del
aprendizaje promueven ambientes más
creativos, donde los estudiantes se sienten
libres para expresarse.
Evaluar las habilidades socioemocionales
implica un desafío particular. No basta con
medir resultados visibles; es necesario
comprender procesos internos, muchas veces
sutiles. Díaz (2014) señala que la evaluación
en formación docente debe integrar
herramientas cualitativas que permitan
observar actitudes, interacciones y formas de
స్పంద
ar ante diversas situaciones,
enriqueciendo la comprensión del desarrollo
integral.
En esta línea, García (2018) plantea que la
evaluación socioemocional requiere criterios
claros, pero flexibles, capaces de adaptarse a la
diversidad de los estudiantes. No se trata de
etiquetar, sino de acompañar. Cada avance, por
pequeño que parezca, refleja un proceso
significativo que merece ser reconocido y
valorado dentro del camino educativo.
Las guías pedagógicas orientadas al
aprendizaje socioemocional ofrecen rutas
prácticas para integrar estos principios en el
aula. Elias y Leverett (2021) destacan la
importancia de diseñar experiencias que
fomenten la empatía, la autorregulación y la
toma de decisiones responsables. Estas
orientaciones no imponen esquemas rígidos;
abren posibilidades para una enseñanza más
consciente.
El rol del docente, en este entramado,
adquiere una dimensión profundamente
humana. No es un transmisor de contenidos,
sino un acompañante que observa, escucha y
responde. Gómez (2019) señala que las
competencias socioemocionales en docentes
de educación inicial influyen directamente en
el clima del aula, generando espacios donde los
estudiantes se sienten seguros y respetados.
La formación docente, por tanto, debe
integrar el desarrollo de estas competencias
como parte esencial de su estructura. No basta
con dominar contenidos disciplinares; es
necesario cultivar habilidades emocionales que
permitan
لمعا
con la diversidad y la
complejidad del aula. Este proceso formativo
implica reflexión constante y apertura al
cambio.
En la práctica, la evaluación y la enseñanza
se entrelazan de manera dinámica. Cada
observación, cada retroalimentación, se
convierte en una oportunidad para fortalecer el
desarrollo socioemocional. El docente no actúa
desde la distancia, sino desde la cercanía,
reconociendo que cada estudiante transita un
camino único, lleno de matices y aprendizajes.
los fundamentos teóricos, la evaluación y la
formación docente configuran un entramado
que sostiene la educación socioemocional. No
funcionan de manera aislada; se complementan
y enriquecen mutuamente. En este recorrido, el
aula se transforma en un espacio donde el
conocimiento y la emoción dialogan, dando
lugar a una formación más integral y
profundamente significativa.
CONCLUSIONES
El recorrido realizado permite comprender
que las metodologías activas favorecen de
manera significativa el desarrollo de
habilidades socioemocionales en educación
inicial y básica. No se trata únicamente de
innovar en técnicas, sino de transformar la
experiencia educativa. En cada interacción, en
cada actividad compartida, se construyen
vínculos que fortalecen la empatía, la
comunicación y el sentido de pertenencia en
los estudiantes.
Los hallazgos evidencian que el
Aprendizaje Basado en Proyectos, el enfoque
STEM y las estrategias lúdicas generan
ambientes donde los estudiantes participan con
mayor autenticidad. Allí, aprender deja de ser
una obligación distante y se convierte en una
vivencia cercana. Se percibe entusiasmo,
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curiosidad y también desafíos que invitan a
crecer emocionalmente mientras se construyen
conocimientos significativos.
Asimismo, el desarrollo socioemocional no
ocurre de manera espontánea; requiere
intención pedagógica y acompañamiento
constante. Las estrategias psicopedagógicas y
didácticas analizadas muestran que, cuando se
integran de forma coherente, los estudiantes
logran
ճանաչ
erse mejor, gestionar sus
emociones y relacionarse de manera más
saludable. Este proceso, aunque gradual, deja
huellas profundas en su formación integral.
En este camino, el rol docente adquiere una
dimensión especial. Más allá de enseñar
contenidos, el educador se convierte en un
referente emocional. Su manera de
հաղորդ
arse, de escuchar y de intervenir
influye directamente en el clima del aula.
Cuando existe sensibilidad y compromiso, se
generan espacios donde los estudiantes se
sienten valorados, seguros y motivados a
մասնակց
ar.
En conjunto, esta revisión reafirma la
importancia de integrar lo emocional en el
corazón de la educación. No como un
complemento, sino como parte esencial del
aprendizaje. Los resultados invitan a repensar
prácticas, a abrir nuevas preguntas y a seguir
explorando caminos que permitan formar
estudiantes más conscientes, capaces de
convivir y construir relaciones significativas
en distintos ámbitos de su vida.
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DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
DERECHOS DE AUTOR
Valdez Jimbo, N. J., Jimbo Guayllasaca, M. I., Rodriguez Valladares, E. E., & Feijóo Carpio, J. A.
(2026)
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