403
Revista Científica Multidisciplinar
https://revistasaga.org/
e-ISSN
3073-1151
Abril-Junio
, 2026
Vol.
3
, Núm.
2
,
403-415
https://doi.org/10.63415/saga.v3i2.397
Artículo de revisión
.
Agricultura regenerativa y salud del suelo en el altiplano boliviano:
revisión sistemática de evidencia, potencial y brechas de investigación
Regenerative Agriculture and Soil Health in the Bolivian Altiplano: A Systematic
Review of the Evidence, Potential, and Research Gaps
Agricultura regenerativa e saúde do solo no altiplano boliviano: revisão sistemática
de evidências, potencial e lacunas de pesquisa
Teresa Ruiz Diaz
1
, Bernardo Paz Betancourt
2
1
Doctoranda en Ciencias en la Universidad Juan Misael Saracho, Bolivia
2
Investigador Independiente, Bolivia
Recibido
: 2026-03-15 /
Aceptado
: 2026-04-20 /
Publicado
: 2026-05-15
RESUMEN
Cada vez crece el interés hacia la agricultura regenerativa, porque se presenta como una forma integral para cuidar el
suelo. Permite el equilibrio de los ecosistemas, prestando especial atención a mejorar la vitalidad del suelo, fomenta
prácticas para incrementar la materia orgánica y la acción microbiana. Todo esto permite que el suelo retenga mejor tanto
nutrientes como agua y minimice el deterioro. Por eso el interés de este estudio: conocer que tanto ha avanzado la ciencia
en este tema y si este sistema, que favorece la salud del suelo, el secuestro de carbono, y la resiliencia frente al cambio
climático, podría tener un enorme potencial a futuro en las zonas del altiplano boliviano, donde las condiciones son
adversas. Siguiendo el protocolo PRISMA se ha examinado publicaciones en bases de datos como ScienceDirect, Google
Scholar, Scopus, Dialnet, Web of Science y Semantic Scholar. De un total de 156 trabajos revisados, 74 cumplían los
criterios de selección analizados meticulosamente. Los hallazgos evidencian una mejor calidad edáfica, carbono orgánico
mayor, mejora la estructura del suelo, promueve la actividad microbiológica, permite retención de nutrientes y agua. De
igual manera se notaron ventajas como usar menos fertilizantes y pesticidas, disminuir contaminantes y lograr que los
cultivos soporten heladas y sequías. Si bien existen investigaciones importantes e interesantes, se detecta una falta de
trabajos en regiones de altura, como el caso del altiplano boliviano. En conclusión, la agricultura regenerativa resulta una
alternativa, como aporte a la sostenibilidad productiva en la región, en tanto se realicen investigaciones académicas a
corto, mediano y largo plazo.
Palabras clave:
agricultura regenerativa; salud del suelo; carbono orgánico del suelo; resiliencia climática; altiplano
boliviano
ABSTRACT
Regenerative agriculture is getting attention because it is a great way to protect the soil and make it healthy again. It helps
keep the ecosystem in balance by making the soil stronger, which is done by adding organic matter and helping the tiny
living things in the soil grow. This helps the soil hold onto nutrients and water better and not get damaged easily. The
main goal of this study is to see how much scientists have learned about agriculture and if it can really help the soil, the
air and the earth in the Bolivian Altiplano, where the environment is very tough. To do this study researchers looked at a
lot of publications from databases like ScienceDirect, Google Scholar and Scopus. They started with 156 studies. Only
74 of them were good enough to be looked at closely. What they found out is that regenerative agriculture makes the soil
better, adds organic carbon, makes the soil structure better and helps the tiny living things in the soil grow more. They
also found out that regenerative agriculture uses fertilizers and pesticides makes less pollution and helps crops survive
the cold and dry weather better. Even though there are some studies on regenerative agriculture there is still not enough
research on how it works in high places like the Bolivian Altiplano. So regenerative agriculture seems like an idea that
could help the environment and make farming better, in this region but only if scientists keep studying it for a long time.
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Regenerative agriculture is a way to make the soil healthy and strong, and it can also help the air and the earth, which is
why it is so important to keep learning about regenerative agriculture.
Keywords
: regenerative agriculture; soil health; soil organic carbon; climate resilience; bolivian altiplano
RESUMO
O interesse pela agricultura regenerativa cresce cada vez mais, pois ela se apresenta como uma forma integral de cuidar
do solo. Permite o equilíbrio dos ecossistemas, dedicando especial atenção à melhoria da vitalidade do solo, promovendo
práticas para aumentar a matéria orgânica e a atividade microbiana. Tudo isso possibilita que o solo retenha melhor tanto
nutrientes quanto água, além de minimizar sua degradação. Por isso, o interesse deste estudo: conhecer o quanto a ciência
avançou nesse tema e verificar se esse sistema, que favorece a saúde do solo, o sequestro de carbono e a resiliência frente
às mudanças climáticas, poderia ter um enorme potencial futuro nas regiões do altiplano boliviano, onde as condições são
adversas. Seguindo o protocolo PRISMA, foram examinadas publicações em bases de dados como ScienceDirect, Google
Scholar, Scopus, Dialnet, Web of Science e Semantic Scholar. De um total de 156 trabalhos revisados, 74 atenderam aos
critérios de seleção e foram analisados minuciosamente. Os resultados evidenciam melhor qualidade edáfica, maior teor
de carbono orgânico, melhoria da estrutura do solo, promoção da atividade microbiológica e maior retenção de nutrientes
e água. Da mesma forma, observaram-se vantagens como o uso reduzido de fertilizantes e pesticidas, a diminuição de
contaminantes e a capacidade dos cultivos de resistirem a geadas e secas. Embora existam pesquisas importantes e
interessantes, foi identificada uma carência de estudos em regiões de altitude, como é o caso do altiplano boliviano.
Conclui-se que a agricultura regenerativa representa uma alternativa como contribuição para a sustentabilidade produtiva
da região, desde que sejam realizadas pesquisas acadêmicas de curto, médio e longo prazo.
Palavras-chave
: agricultura regenerativa, saúde do solo, carbono orgânico do solo, resiliência climática, altiplano
boliviano
Forma sugerida de citar (APA):
Ruiz Diaz, T., & Paz Betancourt, B. (2026). Agricultura regenerativa y salud del suelo en el altiplano boliviano: revisión sistemática de evidencia,
potencial y brechas de investigación. SAGA: Revista Científica Multidisciplinar, 3(2), 403-415.
https://doi.org/10.63415/saga.v3i2.397
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons de Atribución No Comercial 4.0
INTRODUCCIÓN
El desgaste del suelo, o la degradación del
suelo, se considera como un problema para
quienes intentan mantener una agricultura que
puede perdurar en el tiempo sin importar en
qué lugar del planeta se encuentren. Sin duda,
el enfoque se ha venido usando una agricultura
basada sobre todo en el monocultivo, remover
el suelo intensivamente y usar cada vez más
productos químicos, ha terminado por dejar los
campos pobres en materia orgánica,
erosionados y con poca vida bajo la superficie
(FAO, 2015; Lal, 2004).
Esto no representa solo un problema para
las cosechas: también desajusta procesos
naturales clave, como capturar o secuestrar
carbono, filtrar el agua o resistir los embates
del clima. Precisamente por este motivo; es
que está tomando fuerza la agricultura
regenerativa, como una forma distinta de
trabajar en busca de mejorar el suelo,
realizando rotación de cultivos, aplicando
prácticas de cobertura vegetal, disminuir la
frecuencia de roturación del suelo y abonando
el suelo desde una perspectiva más natural.
(Gattinger et al., 2012; Lal, 2015; Oldfield
et al., 2019) cercioran que son más frecuentes
las fuentes de investigación, donde se confirma
que las prácticas de agricultura regenerativa
logran aumentar el carbono orgánico del suelo,
mejorar su estructura y reducir la dependencia
de fertilizantes y pesticidas En línea con el
objetivo 12 del informe de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas
hasta el 2030 (Naciones Unidas 2019), cuando
se menciona garantizar modalidades de
consumo y producción sostenibles.
El altiplano boliviano tiene condiciones de
suelo y clima especialmente frágiles. El suelo
es superficial, con poca materia orgánica, el
clima es muy cambiante y las sequías y heladas
son frecuentes, además de precipitaciones
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pluviales anuales que no pasan de los 250 mm
(Vassas, 2018). Todo esto hace que sea difícil
producir en el campo y que el suelo se deteriore
con facilidad. Aun así, todavía falta
información clara y estudios más completos
sobre cómo funcionan estos ecosistemas de
altura.
La finalidad de este estudio fue revisar la
evidencia científica disponible sobre los
efectos de la agricultura regenerativa en la
salud del suelo, el almacenamiento de carbono,
la lucha contra el cambio climático, la
capacidad de recuperación de los cultivos y sus
propios sistemas, y la disminución de insumos
químicos, poniendo especial atención en la
posibilidad de aplicarse en el Altiplano
boliviano, señalando los principales vacíos de
conocimiento que dificultan su posible
incorporación en sistemas agrícolas de altura.
METODOLOGÍA
Se tomaron en cuenta criterios de selección
desde la identificación del origen de la
Agricultura Regenerativa, discursos a favor y
en contra, con la finalidad de comprender los
motivos de la degradación del suelo debido a
las prácticas convencionales, considerar las
posibilidades de una aplicación de forma
generalizada o más bien de manera puntual,
conocer el gasto inicial que implicaría una
posible transición, así como evaluar cuan
factibles son las prácticas propuestas dentro de
la agricultura regenerativa, si bien la
motivación de los beneficios pueden ser
positivos a largo plazo; o en situaciones como
zonas áridas y semiáridas donde se presentan
suelos propensos a una degradación rápida,
pueden responder una manera más lenta,
pudiendo este elemento ser una causa para
desanimar la incorporación de técnicas
regenerativas. Si se puede considerar como un
paquete integral o más bien debe responder a
la evaluación de cada área de producción,
considerando las limitaciones y las
oportunidades de cada región.
Se llevó a cabo una revisión detallada de la
bibliografía disponible, siguiendo los
lineamientos propuestos por PRISMA
(Preferred Reporting Items for Systematic
reviews and Meta-Analyses), cuyo uso de esta
metodología permite que la revisión sea
rigurosa, transparente y detallada, facilitando
la evaluación crítica, la finalidad ha sido
ubicar, elegir y examinar investigaciones
vinculadas con la agricultura regenerativa, el
estado de la salud del suelo y su regeneración,
la forma a través de la cual se puede enfrentar
el cambio climático, la reducción de insumos
químicos y las brechas de conocimiento para
potenciar los sistemas de cultivo propios de las
zonas altoandinas.
La exploración de los documentos se realizó
entre enero y diciembre de 2025, consultando
las siguientes fuentes de información:
-
Scopus
-
Web of Science
-
Scielo
-
Google Scholar
-
Dialnet
Se utilizaron combinaciones de palabras
clave en inglés y español mediante operadores
booleanos:
-
“regenerative
405gricultura
” AND “soil
health”
-
“soil organic carbon” AND “c
limate
mitigation”
-
“high Andean systems” OR “Altiplano”
-
“agricultura regenerativa” AND “salud del
suelo”
-
“sistemas altoandinos” AND “cambio
climático”
Criterios de inclusión
-
Artículos publicados entre 2000 y 2025.
-
Estudios revisados por pares.
-
Investigaciones en inglés o español.
-
Estudios que evaluaran impactos edáficos,
ambientales o productivos.
-
Investigaciones desarrolladas en contextos
áridos, semiáridos o altoandinos.
Criterios de exclusión
-
Documentos sin revisión por pares.
-
Estudios sin mediciones edáficas o
ambientales verificables.
-
Publicaciones exclusivamente
divulgativas.
-
Artículos duplicados.
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Proceso de selección según el esquema
PRISMA
Identificación:
-
158 registros encontrados.
-
23 duplicados eliminados
Cribado:
-
135 artículos evaluados
-
34 fueron excluidos por irrelevancia
temática
Elegibilidad:
-
101 artículos revisados en texto completo
-
25 estudios fueron excluidos por no
cumplir criterios metodológicos; por ser
documentos sin revisión de pares; estudios
sin mediciones edáficas o ambientales
verificables, publicaciones exclusivamente
divulgativas y artículos duplicados.
Inclusión:
-
76 estudios cumplieron todos los criterios
y fueron incluidos en la síntesis final.
Figura 1
Diagrama PRISMA del proceso de selección de estudios
Fuente: Elaboración propia siguiendo directrices PRISMA.
IDENTIFICACIÓN
Registros identificados en bases de datos:
Scopus (n = 14)
Web of Science (n = 27)
Scielo (n = 20)
Google Scholar (n = 82)
Dialnet (n = 15)
Total de registros identificados (
n = 158)
Registros duplicados eliminados (
n = 23
)
CRIBADO
Registros evaluados por título y resumen
(n = 135)
Registros excluidos por irrelevancia
(n = 34)
ELEGIBILIDAD
Artículos evaluados en texto completo
(n = 101)
Artículos excluidos con justificación
(no cumplían criterios)
(n = 25)
Motivos:
- Documentos sin revisión por pares.
- Estudios sin mediciones edáficas o ambientales verificables.
- Publicaciones exclusivamente divulgativas.
- Artículos duplicados.
INCLUSIÓN
Estudios incluidos en la revisión final
(n = 76)
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Sobre la base de la revisión sistemática de
la literatura, los hallazgos fueron organizados
en cinco categorías analíticas principales:
secuestro de carbono, mitigación y adaptación
al cambio climático, regeneración de la salud
del suelo, reducción del uso de insumos
químicos y brechas de conocimiento. La Tabla
1 sintetiza los indicadores más reportados y las
tendencias comunes identificadas en los
estudios analizados, permitiendo visualizar de
manera integrada los principales efectos
asociados a la realización de prácticas de
agricultura regenerativa en sistemas
altoandinos.
Tabla 1
Síntesis de hallazgos sobre la incorporación de agricultura regenerativa en sistemas altoandinos
Categoría
(Dimensión)
Indicadores
(Qué se midió)
Hallazgos reportados
(Qué se encontró)
Secuestro de carbono
Medición de la huella de carbono
Reducción de fertilizantes
Zonas áridas y semiáridas el carbono orgánico va en
aumento con el tiempo
Evitan emisiones de gases
Incremento del carbono orgánico del suelo
Cómo enfrentar el
cambio climático y
adaptarse (Mitigación y
adaptación)
Rendimiento con estabilidad Capacidad de
retención de agua en el suelo.
Soporte (resiliencia) a sequías y heladas
Variedad de cultivos
Cosechas más estables de un año a otro; el suelo
retiene mejor la humedad; los cultivos se recuperan
más rápido después de fenómenos extremos; al
diversificar, se corre menos riesgo de perder todo.
Devolver la salud a la
tierra (regeneración)
Cantidad de materia orgánica; qué tan
estables son los terrones; vida microbiana;
qué tan rápido se filtra el agua y cuánta
retiene el suelo; qué tan compactado está
Subió el nivel de materia orgánica; el suelo está más
firme y se erosiona menos; hay más bichos y
actividad biológica; el agua entra mejor y está más
disponible; la tierra está menos apretada.
Reducción de
agroquímicos
Uso de fertilizantes y plaguicidas
reemplazo por productos biológicos; costos
de producir
Disminuye de a poco el uso de agroquímicos;
incremento del uso de bioinsumos; se depende menos
de lo que viene de afuera; los costos bajan con el
tiempo.
Brechas de conocimiento
Investigaciones realizadas en el mundo
Datos sistémicos que acompañen a políticas
públicas.
Deficientes investigaciones en el Altiplano boliviano
Zonas potenciales para implementar la agricultura
regenerativa mediante la cobertura vegetal y el
incremento de materia orgánica.
Nota: Elaboración propia con base a la revisión sistemática de literatura sobre agricultura regenerativa
en sistemas altoandinos (criterios de selección y análisis descritos en la sección metodológica).
RESULTADOS
Los estudios seleccionados fueron
analizados mediante una síntesis temática,
organizándose en cinco categorías: secuestro
de carbono, mitigación climática, regeneración
de la salud del suelo, reducción de insumos
químicos y brechas de conocimiento.
De los trabajos revisados, un 80%,
sostienen que la agricultura regenerativa tiene
bastante potencial para bajar la marca de
carbono que deja la actividad agrícola, se
considera por lo tanto que en la medida que
suceda más acumulación de carbono orgánico
en el suelo, también se logra reducir el uso de
fertilizantes y otros plaguicidas.
Por otro lado, de las investigaciones
llevadas a cabo en zonas áridas y semiáridas,
cerca al 70% de ellas efectuadas en zonas
áridas y semiáridas, muestra que, con paso del
tiempo, el carbono orgánico del suelo va en
aumento como resultado de la incorporación
de ciertos enfoques como los sistemas de
rotación, el uso de abonos naturales y cubiertas
o coberturas vegetales.
Enfocando en lugares que se parecen al
altiplano boliviano, con suelos delicados y un
clima que no da tregua, cerca del 60% de la
bibliografía indica que el secuestro de carbono
es un proceso lento, que se nota más cuando
pasan los años. Además, varios estudios
coinciden en que, al usar menos fertilizantes
nitrogenados de síntesis, se evitan
indirectamente emisiones de gases que
contribuyen al calentamiento global,
especialmente el óxido nitroso.
Rehberger et al. (2023) refieren que la falta
de evidencia científica, sobre todo en la
cuantificación del secuestro de carbono (medir
con precisión cuánto carbono se captura
realmente) o de evaluar (evidenciar) qué pasa
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con estas prácticas a largo plazo, son una
verdadera limitante para avanzar de una
manera más precisa. Estas carencias dejan
claro que hacen falta investigaciones que
combinen experimentos de campo con miradas
más adaptadas a cada contexto.
El CO₂ presente en la atmósfera, es
fundamental para que las plantas hagan su
fotosíntesis. El problema es que sus niveles se
han incrementado por la quema de
combustibles y por cómo se ha ido
modificando el territorio, transformándolo en
el principal culpable de que el planeta cada vez
esté más caliente. Ante esta situación, la idea
de atrapar (capturar) carbono en los suelos de
cultivo ha empezado a tomar fuerza como una
alternativa real para mitigar el impacto
climático tal como menciona cerca del 40% de
la literatura consultada. Estos mismos autores
indican que es en ese punto que la agricultura
regenerativa ingresa como una alternativa,
donde se plantea un manejo mucho más
integral del suelo, apuntando a incrementar el
carbono orgánico con prácticas como rotar los
cultivos, mantener los restos vegetales en la
superficie, introducir coberturas verdes y
labrar lo menos posible. Así se logra que se
acumule materia orgánica, que la tierra mejore
su estructura y que los procesos biológicos
ligados al ciclo del carbono funcionen a la
perfección (Sharma et al., 2024).
Reafirmando que la agricultura regenerativa
no solo ayuda a disminuir los efectos
negativos, sino que también facilita la
adaptación. Ayuda a disminuir estos efectos
porque impulsa prácticas más limpias y que
pueden perdurar en el tiempo, con beneficios
que cruzan el límite de lo ambiental con
incidencia en la parte social y económica.
Facilita la adaptación a zonas afectadas por el
cambio climático porque refuerza la capacidad
de soportar sequías, sobrellevar las heladas y
dar más regularidad a las cosechas. Al final la
idea de restaurar el suelo es un camino para
mitigar el cambio climático, almacenando
carbono en forma de materia orgánica y fijarse
de mejor manera.
La agricultura regenerativa usada como una
herramienta valiosa, al aplicar en los sistemas
de producción una adecuada diversificación de
cultivos, velando por mejores rendimientos,
contribuyen a una seguridad alimentaria
sostenible, lo que es posible inferir en la
reducción del impacto ambiental, como hace
referencia (Voisin et al., 2023).
Poder mitigar los efectos del cambio
climático, para aumentar la biodiversidad,
solventar mejor la vida de los agroecosistemas,
potenciar el rendimiento de los cultivos, la
agricultura regenerativa es una buena opción,
sobre todo para zonas áridas y semiáridas
donde se denota que la pérdida de nutrientes
del suelo tiene una notable demarcación, lo que
inclusive puede inducir de manera acelerada a
la desertificación. (Giller et al., 2021; Rhodes,
2017). Aunque aún se evidencia que existen
varios estudios que señalan que hay
limitaciones serias, sobre todo porque falta de
evidencia sólida y porque en climas secos los
suelos llevan tiempo para reaccionar cuando se
cambian las prácticas (Luján Soto et al., 2021).
Dentro lo consultado, para el caso del altiplano
boliviano instituciones como CIPCA (2025),
han reunido experiencias de manejo sostenible
de suelos en pueblos altoandinos, aunque no
así a nivel de investigación científica, pero
resalta la importancia de introducir algunas
prácticas basadas en la Agricultura
Regenerativa.
El enfoque de la mitigación al cambio
climático, en cuanto al carbono orgánico con la
captura de este en el suelo, es una de las
posibles soluciones; a la par que reducir los
fertilizantes nitrogenados sintéticos puede
bajar las emisiones de óxido nitroso. Por otro
lado, el hecho de precisar menos insumos de
afuera y labrar menos reduce la huella de
carbono que deja todo el proceso de producir,
transportar y quemar combustible.
Por ello, la agricultura regenerativa se
puede considerar como una estrategia de
mitigación porque proporciona prácticas
sostenibles y ecológicas, dando así beneficios
no solo ambientales sino también sociales y
económicos; pero va más allá, ya que también
se reconoce como una adaptación a la
resiliencia a sequías, al manejo de heladas y a
una estabilidad productiva; es así que la
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regeneración del suelo contribuye
directamente a la mitigación del cambio
climático mediante el secuestro de carbono en
forma de materia orgánica estable.
Tabla 2
Evidencias de agricultura regenerativa en zonas áridas y su aplicabilidad al Altiplano
Autor
Región de estudio
Práctica evaluada
Principales resultados
Rhodes 2017
Zonas áridas
Manejo regenerativo
Incremento biodiversidad y servicios
ecosistémicos
Giller et al. 2021
Sistemas semiáridos
Prácticas regenerativas
Mejora productividad y
sostenibilidad
Alavi-Murillo et
al. 2021
Altiplano boliviano
Manejo tradicional
Mayor materia orgánica y retención
de humedad
Briceño 2024
Sistemas de papa
altoandinos
Labranza mínima +
cobertura
Mejor estructura y menor
compactación
Fuente: elaboración propia por medio de la revisión bibliográfica de este artículo.
Uno de los pilares de la agricultura
regenerativa es que se comprenda al suelo
como un organismo vivo capaz de mantener su
actividad biológica, equilibrar los ciclos de
nutrientes, sostener la biodiversidad y
conservar los procesos ecológicos. Sobre el
punto Poliakov, M. (2021), indica que este
enfoque no solo ayuda a recuperar el suelo,
sino que su fertilidad puede volverse más
sostenible, si se combina con prácticas de
conservación de suelo, siembra directa,
realizando por lo tanto un enfoque orgánico es
un buen camino para mitigar los efectos
negativos de una agricultura convencional.
Estas prácticas sugeridas también por Pérez. C.
(2021) deben ser consideradas como una
estrategia agrícola orientada a cuidar y
reactivar los procesos biológicos del suelo, por
lo que considera que la agricultura
regenerativa debe ser considerada como un
pilar para un futuro sostenible.
También Schreefel et.al. (2020) refiere a la
agricultura regenerativa como un enfoque
agrícola que toma a la conservación del suelo
como punto de partida para su restauración y
su contribución a diversos servicios
ecosistémicos. Sobre esa misma línea, al
hablar de la vitalidad del suelo (Doran & Zeiss,
2000), señala a las propiedades físicas,
químicas y biológicas que de manera conjunta
hacen que los sistemas agrícolas sean más
productivos, tengan sostenibilidad y capaces
de soportar mejor las condiciones adversas
El hecho de que el suelo gane estructura y
forme agregados más firmes, gracias a que se
remueve menos y se mantiene tapizado con
vegetación, aumenta la porosidad, facilita que
el agua se infiltre y reduce la erosión (Six et al.,
2004). Estos cambios en la estructura vienen
acompañados de más biomasa microbiana y
mayor actividad biológica, lo que refuerza los
ciclos de nutrientes. Además, a mayor
contenido de materia orgánica, el suelo tiene la
capacidad de retener más humedad, algo vital
en zonas donde las lluvias son escasas y
desordenadas, dando más herramientas para
soportar periodos secos que se prolongan (Lal,
2015).
En los suelos altoandinos, que ya tienen
deficiencia de materia orgánica y se van
desgastando cada vez más; elevar los niveles
de carbono orgánico debe ser una prioridad
para los siguientes estudios. Casi un 40% de las
investigaciones revisadas muestran que
incorporar abonos orgánicos y rotar con
leguminosas incrementa concentraciones de
carbono en la tierra y mejora la fertilidad
química (Gattinger et al., 2012; Oldfield et al.,
2019). Recuperar la materia orgánica hace que
mejore el intercambio de cationes y que los
nutrientes estén más disponibles (Lal, 2004),
algo fundamental en terrenos que ya arrastran
limitaciones estructurales (Brady & Weil,
2017).
En el altiplano boliviano, hay experiencias
que demuestran que estas prácticas
contribuyen para mejorar la calidad del suelo y
hacer más sostenibles los sistemas
productivos. Para poner en contexto, algunos
estudios realizados en comunidades
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altoandinas han encontrado niveles más altos
de materia orgánica y una mejor capacidad
para retener humedad en suelos donde se
siguen respetado las prácticas tradicionales a
pesar de las bajas temperaturas (Alavi-Murillo
et al., 2021). Observando también que, en el
cultivo de papa, al combinar una labranza
mínima con cobertura vegetal y abonos
orgánicos, mejora la estructura del suelo y
disminuye la compactación (Briceño, 2024), el
uso de abonos verdes, por su parte, se perfila
como una alternativa con mucho futuro para
mantener la fertilidad y la sostenibilidad
agrícola en distintas zonas del altiplano.
De la revisión de literatura y lo que han
dejado los diferentes estudios, se puede inferir
que los principios de la agricultura
regenerativa en el altiplano boliviano pueden
aportar con una serie de mejoras, para lograr
que la tierra esté más sana, que se ponga un
freno al cambio climático, que la huella de
carbono se reduzca y que dependamos menos
de insumos químicos. Todos ellos bajo un
enfoque integral, impulsando un cambio hacia
formas de cultivar de una manera más
sostenible para poder enfrentar de mejor
manera a la variabilidad del clima.
Es así, que cerca del 90% de la literatura
revisada lleva a pensar que la agricultura
regenerativa en el altiplano boliviano puede
promover un proceso integral donde el suelo
recupere su fertilidad, las emisiones de gases
invernadero disminuyen y la capacidad
productiva se afiance. Si el suelo tiene más
materia orgánica, mejor estructura, más vida y
usa el agua de forma más eficiente, esa es la
base o el principio ecológico que explica por
qué se reduce la huella de carbono y se avance
hacia sistemas que dañan menos el entorno.
Como la agricultura regenerativa propone ir
reduciendo de manera gradual los fertilizantes
y el uso de químicos sintéticos, fortaleciendo
procesos biológicos ya existentes en el suelo,
entonces los suelos altoandinos, caracterizados
por tener poca materia orgánica, son afectados
por los cambios climáticos y el hecho de
depender tanto de insumos químicos ha ido
deteriorando la estructura del suelo,
reduciendo su biodiversidad y volviendo los
cultivos más vulnerables a cualquier cambio;
por lo que, cuando se logra restaurar el carbono
orgánico del suelo, los nutrientes se
aprovechan mucho mejor y necesitan menos
fertilización química (Lal, 2015).
La idea de dejar de lado los insumos
sintéticos se sostiene en incorporar prácticas
como abonos verdes, usar compost y manejar
las plagas de forma ecológica. Cabe recordar,
que las leguminosas utilizadas de manera
natural para abono verde ayudan a fijar
nitrógeno, además de reciclar nutrientes dentro
del mismo sistema, y mejorar así la
composición y la estructura del suelo
(Drinkwater et al., 1998). De igual manera,
incorporando compost es posible incrementar
la actividad biológica del suelo, aportando con
materia orgánica, lo cual permite aumentar la
capacidad de intercambio catiónico,
contribuyendo así para que el suelo se
mantenga firme (Pimentel D. et al., 2005) y el
manejo ecológico de plagas que apuesta a
diversificar los cultivos, así como el uso del
control biológico, para que el sistema en
conjunto se fortalezca (Altieri M., 2018).
En lo que se refiere a los rendimientos, un
30% de los estudios indican que los sistemas
que están haciendo el cambio pueden tener
alguna disminución del rendimiento inicial,
pero con la progresiva incorporación de
carbono se estabiliza y terminan siendo más
sólidos, resistiendo mejor los fenómenos
climáticos extremos y precisando menos
insumos químicos (Ponisio et al., 2015). Para
el altiplano boliviano, el hecho de que las
cosechas no fluctúen tanto de un año a otro y
de que disminuya el peligro de perder la
producción se vuelve más relevante que buscar
el máximo rendimiento en una sola temporada.
Investigaciones recientes con papa en Bolivia
señalan que el uso de biocompost y
microorganismos puede contribuir a recuperar
suelos que están sobreexplotados (Franco,
Ortuño & Herbas, 2025).
Del 100% de los artículos analizados se
observa que cada vez hay más estudios sobre
agricultura regenerativa, sin embargo, la
información específica para el altiplano
boliviano todavía es bastante escasa. Un gran
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porcentaje del material publicado se aplica a
regiones templadas o tropicales, con suelos y
climas muy diferentes a los del altiplano, por
ello es que se pueden aplicar esos resultados
directamente a sistemas altoandinos, por sus
características particulares como: temperaturas
bajas, nivel de radiación solar, suelos frágiles
y poca retención de humedad.
Una de las deficiencias más grandes de
estos estudios es la falta investigaciones
hechas en la zona altiplánica. Lo que afirma la
bibliografía internacional es que muchos de los
beneficios de la agricultura regenerativa, como
el aumento del carbono orgánico o la mejora
en la estructura del suelo, necesitan
demostrarse a largo plazo (Lal, 2015). Pero en
los Andes lo que predominan son estudios a
corto plazo, que no son conclusivos y no
permiten contar con el panorama completo de
cómo impactan estas prácticas en la
producción y en el ambiente.
Por ello, hay una carencia de indicadores
para los sistemas altoandinos; si bien existen
marcos generales para medir la sostenibilidad
agrícola (Altieri, M.,2018), no siempre
incluyen consideraciones clave para el
altiplano, como la capacidad de soportar
heladas, cómo se usa el agua en estas zonas
semiáridas o qué pasa con el carbono en suelos
que son muy superficiales. Como señalan
Pretty J. et.al., (2018), para avanzar hacia
sistemas sostenibles hacen falta métricas que
se ajusten a cada lugar, que mezclen lo
productivo, lo ecológico y lo social.
En ese sentido, todo lo que se ha revisado
deja claro que urge hacer investigaciones
localizadas, que comparen distintas opciones y
que se extiendan en el tiempo, a objeto medir
si las prácticas regenerativas funcionan en los
cultivos importantes para el altiplano
boliviano. El hecho de que no haya datos
sistemáticos es una gran limitante para poder
diseñar políticas públicas y programas que
ayuden a dar el salto hacia una agricultura más
ecológica en la región.
Tabla 3
Síntesis de evidencia científica sobre agricultura regenerativa y sus impactos en sistemas agro-
ecosistémicos comparables al Altiplano boliviano
Categoría
(Resultados)
Principales hallazgos
de la literatura
Mecanismos ecológicos
involucrados
Implicaciones para el
Altiplano boliviano
Nivel de evidencia
3.1. Huella de
carbono
Reducción de emisiones
asociadas a insumos
sintéticos y labranza
intensiva. Mayor
eficiencia energética del
sistema.
Menor uso de fertilizantes
nitrogenados; reducción de
combustibles fósiles; mayor
secuestro de C en suelo.
Potencial disminución de
emisiones por unidad de
superficie y mayor
sostenibilidad productiva.
Moderada para el altiplano
(mayormente estudios
internacionales).
3.2. Mitigación
del cambio
climático
Incremento del carbono
orgánico del suelo en
sistemas con enmiendas
orgánicas y rotaciones
diversificadas.
Secuestro de carbono;
reducción de N₂O; mejora
en eficiencia del uso de
nutrientes.
Posiciona a sistemas
altoandinos como
contribuyentes a estrategias
de mitigación climática.
Moderada
–
alta
(metaanálisis y estudios
comparativos).
3.3.
Regeneración
de la salud del
suelo
Aumento de materia
orgánica, mejora de
estructura, mayor
actividad biológica y
retención hídrica.
Formación de agregados
estables; incremento de
biomasa microbiana;
mejora en capacidad de
intercambio catiónico.
Mayor resiliencia frente a
sequías y erosión;
recuperación funcional de
suelos degradados.
Alta en otros contextos;
limitada evidencia local.
3.4. Reducción
de insumos
químicos
Disminución progresiva
de fertilizantes y
pesticidas mediante
abonos verdes, compost
y manejo ecológico.
Fijación biológica de N;
reciclaje interno de
nutrientes; control
biológico natural.
Reducción de costos
productivos y menor
dependencia externa.
Moderada; pocos estudios
específicos para altura.
3.5.
Limitaciones y
brechas
Escasez de estudios
locales de largo plazo y
falta de indicadores
adaptados a sistemas
altoandinos.
Limitada validación
empírica en condiciones de
alta variabilidad climática.
Necesidad de investigación
contextualizada y
monitoreo a largo plazo.
Baja evidencia específica
regional.
Fuente: Elaboración propia resultado de la revisión bibliográfica
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La síntesis de resultados evidencia que la
agricultura regenerativa muestra consistencia
en sus beneficios ecológicos en diversos
contextos; sin embargo, en el altiplano
boliviano persisten brechas relacionadas con
evidencia empírica local y estudios de largo
plazo, lo que subraya la necesidad de
investigación contextualizada.
Si nos detenemos en evaluar las
características variantes del clima del altiplano
boliviano, los suelos cada vez más cansados y
la dependencia de seguir introduciendo
insumos externos, hace que la agricultura
regenerativa asoma como una opción que
encaja bien, tanto en lo práctico como en lo que
pide la naturaleza y con la búsqueda de
producciones sostenibles de los ODS (N.
Unidas, 2019).
De acuerdo con la recopilación de
información, se denota que cuando aumenta la
materia orgánica, mejora la consistencia del
suelo y retiene más humedad, las cosechas se
vuelven más parejas, los cultivos resisten
mejor las sequías y las heladas, que en la zona
del altiplano boliviano son frecuentes y el
hecho de ir reemplazando los químicos no solo
hace que los gastos disminuyan con el tiempo,
sino que, además, el sistema productivo sea
sostenible a largo plazo.
Sin duda que falta bastante por investigar,
es necesario realizar trabajos a largo plazo que
sigan la evolución y mediciones en el lugar,
para respaldar todo esto de manera más
cuantitativa que de observación, sin perder de
vista las particularidades que caracterizan el
altiplano boliviano las cuales fueron señaladas
anteriormente. Tomando en cuenta que la
diversidad de técnicas propuestas por la
agricultura regenerativa; como siembra
directa, coberturas vegetales, rotación de
cultivos, manejo de nutrientes, la microfauna
del suelo (Lal, 2020), también son base de la
agroecología y de la agricultura de
conservación; por ello que no se puede
considerar como un modelo rígido o único,
más bien como líneas base que deben ser
ajustadas a las diferentes condiciones
biológicas, químicas y sociales de cada región.
DISCUSIÓN
A través de la presente revisión se ha
constatado el aporte de elementos muy
importantes: hay un vínculo claro entre la
agricultura regenerativa, la recuperación del
suelo y la capacidad de resistir los embates del
clima. Sin embargo, se debe tener precaución,
porque no podemos tomar estos resultados y
extrapolarlos directamente al altiplano
boliviano sin detenernos a mirar sus propias
características.
Primero que nada, los trabajos
internacionales indican que con estas prácticas
se consiguen incrementos notables en el
carbono orgánico del suelo, en su firmeza y en
la actividad de los microorganismos (Gattinger
et al., 2012; Lal, 2015). El detalle es que casi
toda esa información viene de regiones
templadas o tropicales, donde hay más
vegetación y los procesos biogeoquímicos se
producen a un ritmo diferente. En los sistemas
altoandinos, con sus temperaturas frías, poca
lluvia y suelos poco desarrollados es muy
posible que la ganancia de carbono y la mejora
de la estructura sean más lentas y no tan
marcadas.
Por otra parte, aunque bastantes
investigaciones relacionan la agricultura
regenerativa con una mayor regularidad en las
cosechas cuando las condiciones se ponen
difíciles (Ponisio et al., 2015; Pretty et al.,
2018), la realidad es que escasea la
información de monitoreo de esos procesos en
zonas semiáridas de altura. En el altiplano
boliviano, con lo imprevisible de las lluvias y
lo común que resultan las heladas, el
comportamiento de los cultivos puede variar
bastante, por lo que, se necesitan estudios
extensos para confirmar si ganan en resiliencia
y no miradas de solo un par de ciclos.
Además, otro de los ejes de esta propuesta
es recortar el uso de fertilizantes químicos y
plaguicidas. La literatura sostiene que, a la
larga, ese giro puede reducir gastos y
prescindir cada vez más de insumos que vienen
de fuera de la zona (Pimentel et al., 2005), pero
en lugares como el altiplano para que este
factor prospere como por ejemplo de la
realidad de cada productor, si cuentan con
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orientación técnica y si consiguen insumos
orgánicos en la zona. Por eso, el respaldo
institucional y las políticas públicas resultan
esenciales para que este viraje en el modelo
productivo sea factible.
Algo que se nota con mucha evidencia es
que hacen falta indicadores diseñados
específicamente para ecosistemas de altura. La
mayoría de las herramientas que miden la
sostenibilidad consideran aspectos como el
rendimiento por hectárea o la cantidad de
carbono atrapado, sin embargo, en el altiplano
tal vez sea más útil observar otras variables:
como los rendimiento máximo y mínimo de
cosecha, la cantidad de agua, el daño que
sufren los cultivos con las heladas y el riesgo
de pérdida de la producción. Esto lleva a
pensar a no tener una mirada a la agricultura
regenerativa únicamente solo con la idea de
lograr el máximo provecho a la tierra; al
contrario, más bien darle una mirada más
amplia, que las actividades sean sostenibles sin
afectar los recursos naturales (Infante, 2016),
entendiéndose como un sistema en conjunto de
refuerzo.
Hay que tener en cuenta que esta revisión se
hizo con la bibliografía que existe hasta ahora,
y esa bibliografía no es equilibrada en términos
de zonificación ecológica y metodológica: los
estudios usan métodos distintos, duran tiempos
diferentes y miden aspectos que no siempre
coinciden. Toda esa variedad hace más
complicado analizar los resultados y
compararlos como si fueran todos iguales, y
también dificulta sacar números exactos sobre
los efectos de la agricultura regenerativa.
Dada la variabilidad del clima en el
altiplano con los problemas ecológicos y de
manejo inadecuado en la salud del suelo,
provocando erosión, pérdida de la materia
orgánica y falta de agua, la capacidad de
producir de forma estable y la reducción de los
riesgos puede ser un elemento más útil que
buscar el mejor rendimiento del año. Entonces,
pasar a sistemas de bajo impacto no debería
medirse solo por lo que se cosecha de
inmediato, sino por la sostenibilidad ecológica
y económica del sistema. Por eso se necesitan
estrategias a medida para sanar y conservar una
productividad que pueda mantenerse en el
tiempo.
CONCLUSIONES
En el altiplano boliviano, la agricultura
regenerativa es una opción interesante para que
los cultivos sean más sostenibles en unos pocos
años, sobre todo si se pone énfasis en mejorar
la salud del suelo y se promueve el uso de
cobertura vegetal, prácticas accesibles para
combatir de mejor manera los embates
climáticos.
Por lo que se ha observado hasta ahora,
cuando se aplica este enfoque, el suelo mejora
de manera sustancial, se afianza el nivel de
materia orgánica, existe mayor compactación
del suelo, la actividad de los microorganismos
va en aumento y se logra mayor retención de
agua.
Esto nos hace ver que la agricultura
regenerativa no solo ayuda a frenar el cambio
climático guardando carbono en el suelo, sino
que también sirve como una forma práctica de
adaptarse al cambio del clima tan común en las
zonas altoandinos. Los cultivos soportan mejor
las heladas y la falta de lluvia, y además se
reduce la huella de carbono ya que queda
secuestrado en el suelo.
Al mismo tiempo, la incorporación de una
adecuada rotación de cultivos permitirá la
reducción gradual de fertilizantes y pesticidas
químicos, logrando así un mejor equilibrio
ecológico.
Eso sí, todavía no hay suficientes estudios
hechos en la región que lo confirmen con datos
regionales. Por eso hace falta dedicarle
mayores esfuerzos con investigaciones a
mediano y largo plazo, que sigan el proceso y
permitan constatar si realmente funciona en las
condiciones particulares de cada caso. Por todo
esto, se podría decir que la agricultura
regenerativa aparece como una opción
técnicamente viable y estratégica, hacia
sistemas de cultivo más resistentes, duraderos
y adaptados al cambio climático en zonas de
altura.
En conclusión, todo lo examinado respalda
que la agricultura regenerativa tiene recorrido
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para recuperar el suelo y contribuir con la
mitigación del cambio climático. Todavía
persisten vacíos importantes de conocimiento
experimental en lo que respecta al altiplano; se
requieren investigaciones prolongadas, que
contrasten distintas alternativas e incorporen
análisis económicos y sociales exhaustivos. La
propuesta de transitar hacia sistemas
regenerativos en el altiplano boliviano debe
entenderse como un trayecto que se avanza
paso a paso, ajustándose a cada realidad y con
el soporte de estudios realizados en el propio
territorio.
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DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
DERECHOS DE AUTOR
Ruiz Diaz, T., & Paz Betancourt, B. (2026)
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